Ha pasado una semana desde que Tauste quedó conmocionado por el doble asesinato de Javier Sánchez, exsecretario general de UAGA, y su mujer, Esther Latorre, un matrimonio muy conocido en la localidad.
La Guardia Civil mantiene abierta una investigación de la que todavía quedan muchos detalles por conocer y que, por ahora, sitúa como principales sospechosos a la hija mayor de la pareja, Carlota, y a su novio, Luis Carlos, ambos en prisión provisional.
Los dos están siendo investigados por dos delitos de homicidio, aunque la jueza no descarta que pueda elevarse a asesinato si durante la instrucción aparecen pruebas que permitan acreditar circunstancias como la alevosía o la premeditación.
Javier y Esther fueron encontrados sin vida en el interior de su vivienda por la hermana de esta y su marido.
Ambos se personaron en el domicilio la noche del sábado tras no haber recibido noticias de la pareja.
Hasta lo que se pudo saber, los cuerpos sin vida de ambos presentaban signos de violencia y marcas de arma blanca además de estar en diferentes habitaciones.
Él, en el dormitorio principal con heridas en el tórax, y ella, en el descansillo con varios cortes en el cuello.
Esther habría llegado hasta las escaleras de la vivienda tras un posible forcejeo con su hija Carlota, que presentaba signos compatibles cuando se dio con ella en Zaragoza.
Otro punto clave de los hechos, tal y como adelantó EL ESPAÑOL DE ARAGÓN, es que alguien entró a la casa pero no forzó la puerta.
Desde este instante, la Guardia Civil comenzó a investigar el entorno cercano del matrimonio procediendo, el pasado lunes, a la detención en Zaragoza de Carlota y Luis Carlos como presuntos autores del doble homicidio.
Desde el jueves se encuentran en prisión provisional -a la espera de juicio- en la cárcel de Zuera. Cada uno tomó declaración por separado y ninguno reconoció los hechos. Tampoco se acusaron el uno al otro.
El desplazamiento hasta Tauste
La Policía Local colaboró con la Guardia Civil para revisar las cámaras de seguridad de aquella noche en busca de pruebas.
Aunque en la calle donde vivían los padres no había ninguna, las colocadas en distintos puntos del término municipal los captaron antes de las 5:00 de camino a Gallur, donde cogieron el tren de vuelta.
Grabaciones en las que, no solo sitúan a ambos en Tauste la noche del doble crimen, sino que habrían ido en bus con dos mochilas y volvieron a Zaragoza con una sola y con ropa distinta.
Además, la actividad de Javier en redes sociales también sería clave para cercar la hora del asesinato. En torno a la 1:00 horas se conectó a Facebook, mientras que su última conexión en Whatsapp tuvo lugar pasadas las 2:00.
La reconstrucción provisional apunta a que Carlota habría accedido a la vivienda familiar utilizando sus propias llaves y habría esperado allí a que sus padres regresaran de cenar.
Lo que se desconoce por el momento es si los padres esperaban la llegada de la hija y su pareja aquella noche. La investigación también está pendiente de aclarar si el asesinato fue premeditado o no.
La Guardia Civil descubrió, además, que los acusados dejaron sus teléfonos móviles en Zaragoza aquella noche para no poder ser geolocalizados.
El abogado de Luis Carlos, Sergio Piracés, no solo está estudiando recurrir el auto de entrada a prisión al no haber, dice, riesgo de fuga ni de destrucción de pruebas, sino que describe al acusado como "muy influenciable".
Tampoco ve evidencias suficientes para sostener la acusación, pese a que -entre otras pruebas ya recopiladas- las cámaras los captaron con claridad a ambos antes y después del crimen.
El embarazo de Carlota
Como el móvil principal sobre la mesa está el embarazo de Carlota. La pareja, según pudo confirmar este diario, esperaba un hijo siendo esta una noticia que habría generado una fuerte discusión con sus padres en un restaurante del centro de Tauste.
También salió a la luz que la relación entre Carlota y Luis Carlos tampoco llevaba demasiado tiempo.
No solo eso, sino que, por lo que parece, el joven habría mantenido una relación paralela, a la que recurrió para intentar construir una coartada para aquella noche.
Ella habría tenido también problemas anteriores con su expareja, con episodios de malos tratos.
Carlota dependía económicamente de sus padres
Otro móvil podría ser el económico. Por lo que se conoce hasta ahora, Carlota dependía económicamente de sus padres y les habría pedido dinero habitualmente.
La hija mayor del matrimonio no tenía trabajo, al menos de forma regular o que se conociera, y residía junto a Luis Carlos en un piso propiedad de los progenitores de ella en Zaragoza.
Él llegó a Zaragoza hace dos años desde Colombia, donde fue suboficial de la Marina. Además, parece ser que se acogió a la regularización de Pedro Sánchez pese a tener antecedentes.
Parece ser, además, que las discusiones entre los padres y la hija eran frecuentes y, en algunas ocasiones, se escuchaban gritos cuando la joven acudía a la vivienda en Tauste. Lo que explicaría que, aquella trágica madrugada, los ruidos que se escucharon no resultaran extraños.
Eso sí, quienes conocieron a la hija mayor durante su infancia y adolescencia, aseguran que era "muy querida" por sus padres y que tenía "un buen expediente académico".
Sin embargo, años después su situación personal habría cambiado. Personas de su entorno aseguran que sufrió un trastorno alimentario y posteriormente problemas psicológicos y de consumo de drogas que habrían agravado su situación.
En los últimos años, Carlota apenas era vista en Tauste. Tampoco Luis Carlos era especialmente conocido entre los vecinos.
