Los incendios siguen castigando a Aragón. El Peñas de Riglos es ya el segundo peor de este verano en la Comunidad y uno de los más graves de los últimos años.
Hasta el momento ha calcinado más de 5.700 hectáreas, según los últimos datos del Gobierno de Aragón, elevando el total desde junio por encima de las 33.700.
Esto lo coloca solo por detrás del fuego de Orés, que arrasó 15.400 hectáreas, 8.000 de ellas de masa forestal, y se convirtió en el segundo peor de la historia de la Comunidad.
Por detrás del incendio de Peñas de Riglos quedan ya el de Alcampell, que acabó con 4.445 hectáreas, el de Leciñena de finales de junio (3.100) y el de Ejulve (3.010).
En total, este verano se han quemado en Aragón más de 33.000 hectáreas.
Además de todos estos focos, en junio y julio ha habido otros que no han dejado bajar la guardia.
El de Castillonroy de principios de julio acabó con 362 hectáreas, mientras que el de Loporzano, declarado escasos días antes, calcinó 245.
El listado lo completan el de Alcañiz de finales de junio (85 hectáreas), el de La Cerollera (65) y el de Plan (51).
Este último ha sido uno de los más difíciles de extinguir. No por la superficie afectada, sino por la complicada orografía, que hizo que permaneciese activo días y días y pusiese en peligro una zona de altísimo valor ecológico.
En estos momentos, todos los esfuerzos se centran en el de Peñas de Riglos.
La jornada de este jueves fue especialmente intensa, con nuevos desalojos y confinamientos por el avance del humo y las llamas.
Cientos de efectivos de distintas administraciones han trabajado durante esta pasada noche para consolidar las líneas de defensa establecidas en las últimas horas y evitar su progresión.
La principal prioridad es impedir la propagación del incendio hacia el entorno de San Juan de la Peña. Los trabajos se centran en consolidar los sectores más sensibles del perímetro y reforzar las líneas de defensa antes del cambio de las condiciones meteorológicas previsto para este jueves.
La jornada de ayer estuvo marcada por la intensa actividad registrada en distintos sectores del incendio. Durante la tarde se comunicó que el fuego había llegado a superar una carretera en la zona comprendida entre Alastuey y Arbués, circunstancia que obligó a reforzar las medidas preventivas y las restricciones de acceso en el entorno afectado.
Como consecuencia de la evolución del incendio, los servicios de emergencia ordenaron esta tarde la evacuación de la localidad de Botaya, con una población estimada de 37 personas. Además, a las 20.58 se envió un mensaje ES-Alert para ordenar el confinamiento de Santa Cilia de Jaca y Binacua debido a la presencia de humo.
Asimismo, se completó el desalojo preventivo del Camping Pirineos, situado en el entorno del cruce de la N-240. En el momento de la evacuación permanecían alrededor de un centenar de personas en las instalaciones, después de que aproximadamente otro centenar hubiera abandonado previamente el recinto de forma progresiva a lo largo del día.
Durante la jornada también se organizó un acceso controlado mediante convoy para permitir que vecinos evacuados de Villalangua y Salinas de Jaca pudieran regresar temporalmente a sus viviendas para recoger enseres y atender necesidades básicas antes de volver a los lugares habilitados para su alojamiento.
En estos momentos permanecen evacuadas las localidades de Villalangua, Salinas de Jaca, Ena, Centenero, Bailo, Larués, Arbués, Alastuey y Botaya, con un total de 577 personas evacuadas.
El incendio mantiene además diversas afecciones a infraestructuras. Continúan cortadas la carretera A-132 entre Murillo de Gállego y Bailo, la A-1205 entre Triste y Santa María de la Peña y la pista asfaltada que comunica la N-240 con Alastuey. Por el contrario, los suministros eléctricos afectados en Santa María de la Peña y en el entorno de Bailo ya han sido restablecidos.
18 cuadrillas terrestres
Respecto a la atención a la población desplazada, actualmente 32 personas permanecen alojadas en la Escuela Militar de Montaña de Jaca y otras tres en un piso municipal de Ayerbe, mientras continúan activos los dispositivos de asistencia social y seguimiento de los evacuados.
Durante la noche trabajan sobre el terreno 18 cuadrillas terrestres, nueve autobombas, cuatro bulldozer, efectivos de los servicios de bomberos de distintas administraciones, una brigada BRIF y dos secciones de la Unidad Militar de Emergencias con 120 militares, además de Guardia Civil, Protección Civil, Cruz Roja y personal de las comarcas afectadas.
De cara a las próximas horas, las previsiones meteorológicas apuntan a vientos flojos durante la noche y la mañana, una circunstancia que el operativo pretende aprovechar para afianzar el perímetro.
A partir del mediodía se espera un incremento progresivo del viento, que podría intensificarse durante la tarde con componente este y sureste y rachas de hasta 50 kilómetros por hora.
