Hay parejas que empiezan a pensar en sus vacaciones buscando una playa, un hotel o una ciudad que todavía no conocen. Sin embargo, este matrimonio zaragozano tiene otra manera de decidir dónde van a pasar los días de descanso.
Paco y Ana abren el mapa, buscan cementerios militares que quieren visitar y allí van. Se trata de una forma peculiar de disfrutar las vacaciones. “Organizamos las vacaciones en torno a los cementerios militares que nos faltan por visitar”, reconoce Paco.
Toda afición tiene un origen y, en este caso, comenzó hace doce años tras atravesar un problema personal. Paco decidió regalarle a Ana un viaje a Normandía y aquella escapada terminó marcando el comienzo de una pasión que ambos han ido compartiendo.
A ello se suma el interés de Ana por la lectura de libros relacionados con la Primera y Segunda Guerra Mundial. Una mezcla perfecta que les ha llevado a conocer cerca de 2.000 cementerios militares europeos.
"Vamos expresamente a los militares y si hay algún cementerio civil que tenga dentro uno militar, aprovechamos también”, explica Paco.
Los cementerios alemanes y británicos, entre los favoritos
Desde aquel primer viaje, la lista no ha dejado de crecer. Cada cementerio supone una nueva parada para conocer de cerca la historia del conflicto y, sobre todo, para acercarse a las personas que quedaron enterradas allí.
Entre todos los lugares que han recorrido, algunos les han resultado especialmente impactantes. Los cementerios alemanes y los británicos están entre los que más les han impresionado, tanto por su dimensión como por la sensación que produce caminar entre cientos de lápidas y comprobar la magnitud que alcanzó la guerra.
Cementerio judío de Jungholtz, Francia
Para este matrimonio, no es simplemente una cuestión de coleccionar lugares visitados. Detrás de cada cementerio hay nombres, fechas y vidas.
Su afición les permite conocer una parte de la historia europea desde una perspectiva diferente a la de los libros, recorriendo físicamente los lugares donde aquella historia ocurrió.
Y todavía no han terminado. Después de doce años y casi 2.000 cementerios visitados, el mapa de Paco y Ana sigue teniendo muchos puntos pendientes. Son esos lugares los que acabarán decidiendo cuál será su próximo destino de vacaciones.
