Aragón vive un verano complicado en cuestión de incendios forestales. A los de larga extensión de hectáreas afectadas y altas llamas se suman la activación de focos en puntos de alta montaña.
Estos últimos están siendo los que más se están dando en estas últimas semanas. El que más ha destacado entre ellos es el incendio de Plan que tras 18 días activos y quemar alrededor de 90 hectáreas este miércoles el operativo de Infoar pudo dar por extinguido un incendio que ha supuesto un reto técnico para los profesionales.
Tras dar por finalizado el incendio, el jefe de extinción, Francho Aso, repasa cómo ha sido su extinción, en el que el complicado acceso ha sido un desafío.
"La principal complejidad que hemos tenido ha sido la orografía con pendientes muy elevadas, muy quebrada y un terreno muy calzado que supuso que inicialmente fuera inaccesible", explica el técnico.
Francho Aso, jefe de extinción de Infoar, durante el incendio de Plan
Para que estas pudieran trabajar, lo importante, señala, fue encontrar puntos de acceso o "ventanas" para penetrar en el incendio.
Así, una vez accedió el operativo se centró en rebajar la intensidad de las llamas con un ataque directo "para intentar poder trabajar de manera segura".
En estos trabajos a pie de incendio, la dificultad de Plan fue no solo la complejidad de la orografía sino el riesgo que esta conllevaba para el operativo ante la caída de elementos rodantes que se desprendían de la calzada de pared de piedra.
"Lo que hacía era generar emisiones por debajo del incendio y hacer que fuera más grande y generaba un problema de seguridad hacia los trabajadores", indica Aso. Esto supuso adaptar las maniobras para que "fueran productivas de cara al incendio, pero seguras de cara al personal".
Ahí es donde entraron los medios aéreos en juego y se pudieron ver esas imágenes en las que los helicópteros iban incidiendo con agua en los puntos calientes, es decir, en los tocones en ignición, para evitar una posible propagación.
Además de ello, el clima ha sido un factor desafiante en el que en este tiempo de extinción el operativo se ha enfrentado a una meteorología "muy extrema" con diferentes cambios de viento que "condiciona" los trabajos.
Un trabajo en conjunto que como reconoce el jefe de extinción fue "súper costoso" pero que tras 18 días ha llegado a su fin.
La lucha contra la altura y la inaccesibilidad
El incendio de Plan en alta montaña es el ejemplo de los varios incendios que en esta última semana se han estado originando.
El pasado 31 de julio se activó el de Seira con la singularidad de darse a 2.200 metros de altura o los más recientes de Peña Montañesa o Loporzano (ya extinguidos) en plena alta montaña.
Una complejidad que hace que estos incendios sean "diferentes" por su dificultad a la hora de actuar contra ellos.
"Lo principal en los incendios en alta montaña es la inaccesibilidad y la orografía muy tratada", explica.
Además de condicionar el trabajo en tierra, la orografía también condiciona las horas de trabajo.
El dispositivo de Infoar en un incendio de alta montaña
"Introducir a la gente con medios aéreos hace que durante las noches en determinadas zonas del incendio no se puede trabajar lo que acorta el periodo operativo del personal en la zona del incendio y eso también hace que las maniobras se dilaten algo más en el tiempo", indica Aso.
A la dificultad de acceso, la alta montaña también trae combustibles más complejos de trabajar.
Así, en incendios como el de Seira o La Cabezonada han tenido que luchar contra el erizón, un tipo de planta que es muy inflamable y complica las tareas de extinción. Para ello, indica que supone "hacer mucho esfuerzo técnico para controlarlo" apoyándose en maquinaria específica.
A pesar de ello y la altura que cogen, el jefe de extinción recalca que los dispositivos están "muy preparados" para trabajar en esas condiciones además de que se hace un trabajo previo para que estén listos con formación específica para estos incendios.
Frente a todo, Francho Aso solo tiene palabras de agradecimiento y de puesta en valor de los trabajadores que componen los dispositivos de Infoar. "Hacen un gran esfuerzo todo el personal, física como técnicamente, para que todo salga bien en situaciones difíciles", subraya.
Además de que agradece el comportamiento de la ciudadanía: "Comprenden enseguida lo que ocurre, se organizan entre ellos para ayudar y están ahí por si el dispositivo necesita algo", concluye.
