El granizo vuelve a castigar al sector primario en Aragón. La fuerte tormenta de este lunes por la tarde, que descargó bolas del tamaño de monedas de un euro durante más de 20 minutos, ha causado daños de hasta el 100% en la huerta tradicional de Calanda (Teruel).
Los agricultores tienen todavía que analizar el verdadero alcance de las pérdidas, que tardará días en verse, pero lo que es seguro es que la granizada llega en el peor momento; cuando algunas de las variedades estaban ya en pleno proceso de recolección.
Las cifras son todavía muy incipientes, pero las primeras sensaciones no invitan al optimismo.
"A simple vista estamos hablando de porcentajes altos. Hay zonas que han podido perder un 40%, otras un 80% y las hay que llegan al 100%", explicaba Miguel Fraga, concejal de Agricultura, Ganadería y Medio Ambiente de la localidad, poco después de la tormenta.
También se habrían registrado afecciones en almendros y olivos.
Daños en otro de los melocotoneros.
El episodio -intenso y severo, según los testigos- empezó sobre las 15.00 e hizo que la temperatura se desplomase de los 32,4 grados a los 19,4 en cuestión de minutos, con rachas de viento que superaron los 60 kilómetros por hora.
Tras la granizada, las hojas, las bolsas y los propios melocotones se acumulaban bajo los árboles, un mal síntoma al que tocará poner cifras en las próximas horas de la mano del trabajo de los peritos.
Estas tormentas, señala Fraga, suelen ser muy locales, de ahí que se hable de importantes daños en la agricultura pero no se hayan registrado afecciones significativas en el resto del término municipal.
Solo en este municipio se recogieron más de 17 litros por metro cuadrado, una cantidad que hacía días que no se veía.
El episodio de este lunes por la tarde comenzó con poca intensidad, pero fue recrudeciéndose hasta teñir prácticamente de blanco los jardines, las calles y caminos de la localidad.
Esto hace que haya dos tipos de daños. El granizo de mayor tamaño dejó marcas visibles en los melocotones, los fracturó o, directamente, los tiró al suelo por más que estuvieran protegidos con bolsas.
Pero los efectos de la piedra 'más fina' tardarán de 48 a 72 horas en verse, ya que será entonces cuando saldrán las temidas marcas.
En total podrían haberse visto dañadas unas 200 hectáreas, aunque estas cifras también están pendientes de confirmación.
Hay que tener en cuenta, explica el concejal de Agricultura de Calanda, que los melocotones estaban "para recoger" y que, cuanto más cerca están de esa fecha, mayores son las afecciones.
"Ocurre por dos motivos. El primero es que la pieza es más grande y, por tanto, hay más probabilidades de que le dé. Y el segundo, que el melocotón no está tan duro y es más propenso a verse afectado por el granizo", indica.
Aunque duele perder parte de la cosecha a solo unos días de la recolección, en la localidad admiten que desgraciadamente empiezan a estar acostumbrados, dado que "casi todos los años cae piedra".
De hecho, hace apenas 4 años vivieron otra granizada de incluso peores consecuencias.
La parte positiva, si es que la hay, es que la de ayer se localizó en este punto concreto de Calanda, sin que se tenga constancia de daños de relevancia en otros puntos de la Denominación.
Este lunes, parte de Aragón estaba en alerta naranja por peligro importante de tormentas. Esto significaba tormentas que podían ir acompañadas de granizo superior a 2 centímetros y rachas fuertes de viento; 'profecía' que se cumplió en el caso de Calanda.
La Confederación Hidrográfica del Ebro (CHE) llegó a advertir de la posibilidad de crecidas súbitas en cauces menores y barrancos en el tercio este y sector noreste de la cuenca del Ebro (Aragón y Cataluña).
Para estas próximas horas seguirá habiendo avisos, pero de color amarillo. Los habrá en puntos como el sur de Huesca o la ribera del Ebro, pero serán por altas temperaturas y no por lluvias o granizadas.
