"Está todo arrasado". La fuerte granizada de este lunes, que descargó bolas de un tamaño superior al de las monedas de un euro, ha dejado un panorama desolador en la huerta tradicional de Calanda (Teruel).
La tormenta cayó "justo encima" del municipio y castigó especialmente a las parcelas de melocotón más cercanas a la localidad.
Lo hizo en el peor momento, a escasas semanas de la recogida.
"Hay variedades tempranas que ya habíamos empezado a recoger, pero aquí lo que más tenemos es el melocotón amarillo tardío; el de septiembre y octubre", explica Alejandro Borruel, un joven agricultor con 8 hectáreas en Calanda.
Él y su padre estaban terminando de embolsar. Les quedaban apenas unos días.
Esto ha hecho que el granizo les haya cogido "con todo el gasto fuerte ya hecho". "A nivel económico, el destrozo es increíble", reconoce.
En su caso, las pérdidas podrían ir del 90% al 100%.
Así, una persona que tuviera previsión de recoger 200.000 kilos y solo haya podido salvar 50.000 se enfrentará a un 'roto' de alrededor de 150.000 euros; a euro por kilo.
La tormenta barrió la localidad de oeste a este, y cuando se juntó con otra que venía del otro lado "destrozó todo".
Fueron apenas 20 minutos, pero eso bastó para acabar con el trabajo de todo un año.
Borruel augura que ahora tocará discutir con los seguros. "El valor de mercado es de en torno a un euro el kilo, pero solo te dan 75 céntimos. Esto te da para cubrir gastos, pero no para ganar. Te quedas como si no hubieras hecho nada en todo el año", lamenta.
Aunque la localidad ha vivido otras granizadas -especialmente fuerte fue la de 2022-, esta última ha dejado el ánimo de muchos agricultores por los suelos.
Muchos, directamente, no saben si reír o llorar.
Las grandes explotaciones, situadas a unos 3 kilómetros del término municipal, sí se han salvado, pero en las más pequeñas no hay nada que hacer, y las pérdidas van del 60% al 100%.
Solo en su parcela, cada fruto recibió de cuatro a cinco golpes de piedra.
Borruel espera que los peritos lleguen pronto pese a estar en pleno mes de agosto. Solo entonces se podrá conocer el verdadero alcance de los daños. "Deberían ser rápidos. Otras veces, lo que hacen es contratar a peritos autónomos para agilizarlo", comenta.
