El palacio de La Aljafería, una de las mayores joyas del patrimonio aragonés, se someterá a su mayor lavado de cara en casi 30 años para volver a estar en perfecto estado de revista.
La presidenta de las Cortes, María Navarro, ha anunciado este miércoles un ambicioso plan global de rehabilitación que promete una inversión millonaria para los próximos años. Lo ha hecho rodeada de los miembros de la Mesa del Parlamento autonómico, una imagen de unidad poco frecuente con la que ha buscado hacer ver que este es un proyecto "de institución".
"Para nosotros es trascendental", ha recalcado Navarro. Este es un "muy buen momento" para invertir en patrimonio. Sobre todo teniendo en cuenta que, si no se actúa ahora, el coste será mucho mayor en el futuro. Y por ello, han decidido ponerse manos a la obra.
Las actuaciones más inmediatas se centran en puntos tan emblemáticos como la torre del trovador o la escalera real. Pero la hoja de ruta, mucho más ambiciosa, incluye mejoras en la climatización y la iluminación.
Navarro insiste en que hay que abrir el palacio a los aragoneses para que lo conozcan el mayor número posible de vecinos y turistas, una idea por la que lleva luchando desde que fue elegida presidenta hace ahora casi 4 meses.
Quiere que sea una Aljafería "viva", de ahí el nombre del proyecto.
La presidenta de las Cortes ha remarcado, también, que este no es un edificio cualquiera, sino que resume más de 1.000 años de historia y ha sido residencia de reyes. "Es patrimonio, identidad y sede de las Cortes de Aragón", recordaba.
La rehabilitación de finales de los 90 sigue siendo motivo de orgullo. Ha recibido "muchísimos premios" y, por ello, las Cortes han querido sumar una dirección técnica permanente que les permitirá incorporar a los padres del proyecto: los arquitectos Mariano Pemán y Luis Franco.
Lo que se ha empezado a dibujar ahora es un plan integral "con visión de futuro" para preservar todo este legado. "El suyo fue el gran proyecto del siglo XX para el palacio y queremos que este sea el del siglo XXI", comentaba Navarro.
La dotación aprobada este miércoles permitirá empezar las obras de rehabilitación y conservación prácticamente de inmediato. Serán cerca de 300.000 euros que darán el pistoletazo de salida a un plan progresivo que abordará cuestiones "de fondo".
No solo se quiere cuidar el monumento, sino anticiparse a los problemas que puedan surgir a futuro para que llegue en las mejores condiciones posibles a las próximas generaciones.
Las actuaciones, al detalle
La conocida como escalera real requiere de una intervención global para frenar su deterioro. Habrá que actuar en carpinterías, restaurar el techo... En cuanto a la torre del trovador, donde se empezará ya en esta segunda quincena de julio, hay previstas obras tanto en el interior como en el exterior.
Fuera se trabajará para evitar desprendimientos y dentro, para atacar las humedades.
El punto del deterioro al que ha llegado hace que actuar ahora sea "esencial".
Una vez acabadas todas las actuaciones no se descarta, incluso, abrir al público una mayor superficie que la que puede verse en la actualidad.
Las yeserías ornamentales del palacio serán otro foco de atención, lo mismo que las carpinterías de madera, afectadas por un desgaste severo provocado por el sol y los agentes atmosféricos.
Las obras llegarán, además, a los aseos situados bajo la escalera real, que llevan 30 años sin reformarse. "No son necesidades caprichosas sino necesidades urgentes. Por La Aljafería pasan 300.000 visitantes cada año", subrayaba María Navarro.
Su ambicioso plan pasa por una readecuación del gran patio de armas dividida en tres fases. Por el momento, la parte más compleja, y que deberá salir a licitación pública, será el arreglo de la escalera real, aunque la meta es que vuelva a lucir su mejor versión para San Jorge, día grande de Aragón.
Todo esto se hará intentando molestar lo menos posible a los turistas, aunque según ha reconocido Navarro, no se pueden descartar molestias puntuales.
