Tienen que estar acabadas en junio, pero muchas no llegan "ni a la de tres". Las viviendas de alquiler asequible que se están construyendo en diferentes puntos de Aragón con fondos europeos se han dado de bruces con los plazos de la UE.
La prórroga de la que se lleva meses hablando no termina de confirmarse y el riesgo de perder las ayudas es cada vez "más real".
Los alcaldes no lo ocultan: hay preocupación. Aunque confían en que Europa permita terminar de construir los proyectos ya iniciados independientemente de que acaben más allá del 30 de junio, "no hay garantías" y, por ahora, todo son nervios.
En Aínsa tenían 890.000 euros de fondos europeos para levantar 22 viviendas, subvención que cedieron al Gobierno de Aragón ante la imposibilidad de asumir los más de 3 millones de euros que cuesta el proyecto, en el que se lleva trabajando desde la etapa de Javier Lambán.
La cosa empezó mal, ya que la primera licitación quedó desierta y hubo que recurrir a una segunda para sacar adelante los pliegos.
A la segunda fue la vencida y la licencia se solicitó el 4 de agosto. Según su alcalde, Enrique Pueyo, se otorgó a las 24 horas, pero los trabajos no empezaron hasta este mes de febrero.
"Llevan apenas un mes. Las obras avanzan, pero van muy lentas. A junio no llegan ni queriendo", lamenta el regidor.
A la empresa, asegura, nadie les ha dicho que tengan que estar acabadas en apenas tres meses, pero no les culpa, dado que los operarios están haciendo "todo lo que pueden".
Lo que sí le choca es que se hayan exigido pilotajes. Es decir, que se asegure la estructura con pilotes rellenos de hormigón. "Ningún otro edificio de Aínsa los tiene, pero en este se han empeñado. Eso significa que va a ser más caro y nos ha hecho perder un mes", critica.
La situación actual
La imagen actual del terreno sobre el que se levantarán los pisos de alquiler deja poco lugar a dudas. El solar está aún vacío, ocupado únicamente por las máquinas que se están encargando de los pilotajes.
Junto a él se está construyendo otra edificación privada de la que sí se percibe ya un esqueleto.
Todo esto hace temer a Pueyo que la subvención europea "se termine perdiendo". En ese caso, dice, los 890.000 euros los tendría que poner "el Gobierno de Aragón".
En Boltaña, la situación es similar. Las cinco viviendas municipales -para las que el Ayuntamiento ha pedido un préstamo de 250.000 euros- estarán listas entre junio y julio, pero las 15 que dependen del Gobierno de Aragón, ligadas a fondos europeos, son otro cantar.
Los cimientos están hechos, pero el material necesario para continuar y empezar a levantar los pilares, encargado a otra empresa, "aún no está preparado". Tendrían que haber empezado a montar el 8 de marzo, pero de momento no hay novedades.
En un principio, desde el Consistorio creían que las viviendas estarían acabadas, aunque no adjudicadas, este verano, pero visto lo visto, "ni eso".
Los alcaldes aseguran no tener información acerca de una posible prórroga, lo que les lleva a mirar cada vez con más preocupación el calendario.
El Gobierno de Aragón quiere que la haya y en estos momentos todo apunta a que, al menos en el caso de las viviendas de alquiler, así será.
El contexto internacional, marcado por la inestabilidad y el incremento del precio de las materias primas y el combustible, invita a pensar en que Europa permitirá unos tiempos más laxos, pero, al menos hasta ahora, no hay nada por escrito.
El Ministerio de Vivienda tampoco la da por hecha y señala que en este sentido no hay nada cerrado en la UE.
Los regidores esperan una solución a no mucho tardar, pero recuerdan que llevan ya muchos meses así y que, por ahora, no ha habido avances. Temen, además, que la UE termine dando un 'no' por respuesta si no se demuestra la existencia de unos criterios objetivos que justifiquen el 'tiempo extra'.
