La investigación de la trama de Forestalia se extiende ante las nuevas "irregularidades" detectadas por la Guardia Civil.
La intervención del pasado 3 de marzo permitió dar con archivos de Carlos Ontañón, quien fue director del Inaga y director general de Desarrollo Rural. Ontañón también figura como apoderado solidario de numerosas empresas promotoras de proyectos de energías renovables pertenecientes al Grupo Forestalia.
Que apareciese su nombre es especialmente importante, ya que la Guardia Civil posee "diversa información correspondiente a presuntas irregularidades cometidas en el Instituto Aragonés de Gestión Ambiental".
Los registros a las sedes de Zaragoza y Madrid y a los domicilios particulares de los cabecillas de la presunta trama de corrupción que lidera Fernando Samper -acusado de pertenencia a organización criminal, blanqueo de capitales y cohecho- también han permitido a la Guardia Civil documentar los nexos de unión entre el exconsejero Alfredo Boné; su jefa de gabinete, Ana Cristina Fraile; el viceconsejero de Medio Ambiente y director general de Desarrollo Rural del Gobierno de Aragón Luis Marruedo (PAR) y el exdirector del Inaga, Carlos Ontañón, con el Grupo.
Todos ellos, miembros en su día de la Consejería de Medio Ambiente, han estado "ligados de un modo u otro" a Fernando Samper, Roberto y Eduardo Pérez y al exalto cargo del Ministerio para la Transición Ecológica Eugenio Domínguez.
Haber encontrado documentación mercantil de las sociedades que se están investigando en domicilios con los que supuestamente, no guardaban relación alguna, "refuerza aún más si cabe la relación entre todas estas personas físicas y jurídicas".
Tras el registro también hay más evidencias de la existencia de multitud de empresas ficticias que no tenían otro propósito que el instrumental para la justificación de operaciones mercantiles y dinerarias que ocultaban su verdadero propósito.
Lo mismo ocurre con las acusaciones de pertenencia de organización criminal. "Se han obtenido evidencias que abundan en la idea de que Fernando Samper, a través de sus hombres de confianza -Roberto y Eduardo Pérez Águeda-, creó entramados empresariales de actividad ficticia que utilizó para, de forma premeditada, pagar a Eugenio Domínguez Collado y su mujer Monserrat Heredero", dice la Guardia Civil en su escrito, con firma electrónica de este mismo martes, día 10.
A cambio, este último, primero en calidad de subdirector general y posteriormente como asesor de la Secretaría de Estado de Medioambiente, habría facilitado el desarrollo de proyectos de energía renovable de Forestalia. "Y a sabiendas de que esos pagos eran totalmente ilícitos, se valieron del notario Javier Cadenas para ocultar la mencionada contraprestación", agrega.
La cosa no queda ahí. El Cuerpo cree ahora con más motivos que el fichaje de exaltos cargos como Boné y Marruedo inmediatamente después de que dejaran sus cargos públicos era en realidad una recompensa por los tratos de favor concedidos.
El registro, al detalle
La Unidad Central Operativa de Medio Ambiente (Ucoma) peinó el pasado día 3 las tres plantas que el 'gigante verde' ocupa en el número 33 del Coso, en Zaragoza.
La empresa tiene, en realidad, cuatro plantas, la quinta, la sexta, la séptima y la octava. No obstante, las pesquisas se centraron en las tres primeras al encontrarse la cuarta "en desuso".
La actividad comenzó a las 7.30, cuando se procedió a identificar a los trabajadores y se paralizó "momentáneamente la actividad" para evitar la posible pérdida de información de interés para la causa que pudiera ayudar a esclarecer los hechos.
Los agentes comenzaron por la séptima planta, donde hay tres salas de reuniones, oficinas y puestos de trabajo. Allí se procedió a revisar la información de los servidores, pero no se halló nada relevante.
Algo que llamó "especialmente" la atención de la Guardia Civil es que Luis Marruedo, uno de los nombres propios de la presunta trama, se personase en las oficinas "diciendo ser abogado de Fernando Samper".
La propia Ucoma recuerda que Marruedo fue viceconsejero de Medio Ambiente y director general de Desarrollo Rural del Gobierno de Aragón y que formó parte de Athmos Sostenibilidad SL, empresa que adquirió el Grupo Forestalia por cuatro millones de euros.
Durante el registro en Zaragoza, en el que estuvo presente el propio Fernando Samper en calidad de detenido, los agentes extrajeron abundante información de los correos electrónicos del responsable del equipo fotovoltaico y del director de proyectos de Forestalia, datos esenciales que fueron almacenados en una memoria USB y debidamente precintados.
También accedieron al disco duro local y a las cuentas de correo de Marruedo. El abogado tenía cinco direcciones distintas. Sin embargo, durante el registro él mismo presentó alegaciones exigiendo que no se accediera a una de ellas.
¿El motivo? Que era la cuenta del Colegio de Abogados que utiliza para su actividad profesional y que, por tanto, extraer o analizar ese correo supondría "una vulneración del derecho al secreto profesional".
Su importancia no era menor, ya que contenía más de 48.000 emails que recogían más de diez años de relación profesional con Forestalia.
Ordenadores y discos duros
El registro acabó a las 16.00, aunque no fue, ni mucho menos, el único. Prácticamente en paralelo, la Guardia Civil entró a la sede de Forestalia en Madrid, de dos plantas y situada en el número 20 de la calle de Ortega y Gasset.
En este caso, la 'operación' empezó a las 7.50. El primer despacho al que se accedió fue al de Ricardo Samper, hermano del dueño de Forestalia. En el segundo, los agentes pudieron entrar a archivos en la nube de Luis Marruedo.
Entre las dos plantas, los efectivos pudieron hacerse con dos ordenadores portátiles marca Lenovo, cuadernos con anotaciones manuscritas, contratos, discos duros y pen drives con información sensible.
