Joaquín Gargallo, ganadero de vacuno en Mosqueruela (Teruel) y responsable del Sector Vacuno de UAGA -y de COAG a nivel estatal-, no se explica cómo ha podido producirse el salto de la Dermatosis Nodular Contagiosa a Aragón, que ha tenido que cerrar una explotación de la provincia de Huesca tras confirmarse el primer positivo y mantiene en cuarentena otras 800.
Gargallo pide a las autoridades que aclaren el origen del foco cuanto antes, pero no para señalar a nadie sino para ver dónde se ha fallado y mejorar.
Espera que los altos porcentajes de vacunación ayuden a que el problema no vaya a mayores, pero reconoce que el virus llega en el peor momento posible: con un Gobierno de Aragón en funciones que podría no tener capacidad para compensar al sector con la celeridad necesaria.
Este viernes se confirmaba el primer caso de Dermatosis Nodular Contagiosa en Aragón. ¿Cómo ha impactado la noticia en el sector?
Estamos alerta. Hasta que no pase todo esto, desde UAGA siempre pedimos absoluta precaución, tener cuidado con los movimientos, desinfectación, medidas de bioseguridad... Ha sentado como un mazazo, hay mucha preocupación.
Lo bueno es que, a diferencia de Cataluña, donde no había siquiera vacunas y la Administración se tuvo que poner rápidamente a suministrarlas y administrarlas, en Aragón ya estábamos cerca del 80% de cobertura vacunal. Esto hace que lo podamos ver con mayor optimismo.
Eso sí, en la explotación que haya animales, vacío sanitario y todo lo que eso implica. Esto es un problema, principalmente, para la explotación que lo sufre.
Dice que llevaban tiempo alerta, ¿qué ha podido pasar?
No lo sé. Es una de las cosas que vamos a exigir: que se aclare el origen del foco.
Con las últimas enfermedades emergentes nunca hemos sabido a ciencia cierta de dónde sale. Entiendo la dificultad de dar con él, pero saber dónde se ha fallado es una de las cosas que nos ayudaría a mejorar.
Se estaba muy vigilante, los ganaderos están muy concienciados, cuando se ve sintomatología clínica se acude a los servicios veterinarios… Además, estábamos con el periodo vacunal casi completo y con la mayoría de vectores en hibernación, salvo garrapatas y algún otro de menor importancia.
"Hay que hacer una vigilancia diaria de los animales que puedas ver apáticos o con fiebre. Ante el más mínimo síntoma hay que llamar al veterinario"
¿Qué precauciones hay que tomar en las explotaciones antes de que aparezcan casos?
Principalmente, evitar comprar animales de fuera y, sobre todo, de cerca de zonas de riesgo o de vigilancia. Y a partir de ahí, añadir medidas de bioseguridad: limpieza, desinfectación, desinfección... Y mucha vigilancia; vigilancia diaria de animales que puedas ver apáticos, enfermos, con fiebre, etc. Ante el más mínimo síntoma hay que llamar al veterinario.
¿Cuáles son esos síntomas? ¿También se aprecian en el plano físico?
Hay mucha sintomatología que es compatible con otras enfermedades: abatimiento, dejan de comer, un adelgazamiento extremo, fiebre… Lo diferencial son los nódulos que aparecen, de ahí el nombre.
Son típicos y muy concretos de esta enfermedad. De todas maneras, ante cualquier sospecha de animales con fiebre hay que ponerse rápidamente en contacto con los servicios veterinarios para, al menos, descartarlo.
Las muestras se mandan analizar al laboratorio de Algete, en Madrid, ¿qué se hace en esos días de impás hasta que llegan los resultados?
En principio, esa explotación queda bloqueada y bajo estudio, no puede vender.
La verdad es que los servicios veterinarios de Algete están siendo muy diligentes ante sospechas de dermatoris, están enviando rápidamente los resultados. No ha ocurrido lo mismo en otras enfermedades porque van saturadísimos, pero con esta sí. En esos 3-4 días, o incluso menos, toca tener paciencia, esperar, controlar y vigilar.
¿Confían en contener los casos?
Sí. De cara a la primavera yo estoy seguro, más que nada por la cobertura vacunal que hay. No sabemos lo que ha ocurrido, pero estoy seguro de que no va a haber una sucesión de casos.
Sí que habrá alguna otra explotación afectada. Es muy fácil porque hay mucha densidad ganadera, pero no una cadencia de decenas de positivos. Eso es, al menos, lo que esperamos.
En estos momentos hay una explotación cerrada, ¿cuánto tiempo tendrá que estar así?
Se establece un periodo de 45 días de restricciones en dos radios, uno de 20 kilómetros y otro de vigilancia de 50.
Justo el día de antes de confirmarse el positivo en Aragón se habían levantado las restricciones en España tras los 17 casos positivos de Gerona.
No entendemos cómo ha podido darse ese salto, pero insistimos en que se aclare. No lo pedimos para señalar a nadie, sino para aprender y mejorar la defensa sanitaria.
"Cada enfermedad y cada sector es distinto. El porcino, por ejemplo, es súper dependiente de las exportaciones y, sobre todo, de China"
¿Cómo puede afectar a las ventas o las exportaciones?
En este caso estamos en un contexto de altísima demanda. Sí que van a tener un problema local porque estos animales, por esos 45 días de restricciones de movimientos, ni siquiera pueden ir a sacrificio, a no ser que sea dentro de esta zona.
Sí que es cierto que tenemos la suerte de que dentro de la zona del radio inferior hay algún matadero en el que se pueden ir salvando un poco los animales que van a consumo humano.
Aquí ha salido una explotación, pero el resto seguramente no tengan absolutamente nada.
Están bajo esas restricciones y tienen que seguir viviendo estos ganaderos.
De cara al exterior, de momento se acepta esa regionalización porque cumplimos estrictamente el reglamento delegado a nivel de España y bajo la supervisión de la Comisión Europea.
¿La dermatosis es entonces más o menos dañina que la peste porcina?
Cada enfermedad y cada sector es distinto. El porcino, por ejemplo, es súper dependiente de las exportaciones y sobre todo, de China. Si te bloquean ese comercio a la mínima sospecha se acabó.
Pero aquí hay otra movilidad, hay otros muchos mercados y mucha demanda. En Aragón no hay tanta sobreproducción de vacuno como de porcino y están saliendo y se espera que vayan a salir con total normalidad.
Los animales de estas explotaciones no van a consumo humano, pero tampoco habría ningún problema.
Van a destrucción porque así lo manda el protocolo y ya está. Pero la carne sería absolutamente comestible.
¿Qué compensaciones reciben las explotaciones afectadas? ¿Resultan suficientes?
Aquí tenemos el peor escenario posible. ¿Por qué? Porque el Gobierno está en funciones y un Gobierno en funciones no puede tomar decisiones que afectan al presupuesto ya aprobado.
En este caso, tenemos un soberano problema. En Cataluña se tomaron decisiones a través del Instituto Catalán de Finanzas que permitieron adelantar todas las indemnizaciones a los ganaderos vía préstamo a coste cero hasta que las administraciones se hicieron cargo.
Posteriormente se aprobó un decreto autonómico con unos varemos de indemnización muy acordes con el valor real. Sin embargo, aquí estamos atados de manos. No completamente, pero no es la misma agilidad que si estuviera el Gobierno en pleno funcionamiento.
