Zaragoza
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Un mes desde que comenzaron a cambiar las tornas en la alta velocidad. Se han cumplido 30 días desde que sucedió uno de los peores accidentes ferroviarios en la historia temprana de España. Un choque entre un Iryo y un Alvia a la altura del pequeño municipio de Adamuz (Córdoba) ha dejado graves consecuencias, la peor, el número de fallecidos con 46 hasta la fecha.

Un accidente que puso en vilo tanto a la sociedad española como a la alta velocidad, que tenía que lamentar a los dos días el fallecimiento del conductor de un Rodalies en Cataluña tras un nuevo accidente.

Estos terribles sucesos han traído consigo un desajuste notorio en el funcionamiento de los trenes ya que en un mes se han reducido la velocidad en algunos tramos (sobre todo en el Madrid-Barcelona), una huelga de maquinistas, retrasos continuados y la apertura de la línea de Sevilla a su paso por Adamuz.

Este mismo trayecto lo realizaron Cristina y Luis, dos andaluces que estrenaban la vía recién arreglada tras el trágico accidente. Si bien no se abrió con todo en orden, ya que sufrieron el problema de los retrasos.

"Nos retrasaron el tren hasta nueve horas", denuncian desde la sala de espera de la Estación Delicias de Zaragoza. Esta pareja tenía previsto salir desde Sevilla este martes en un tren sobre las 7.00 y que terminó saliendo desde destino en torno a las 16.00. A pesar de todo, señalan que estuvieron informados "en todo momento".

Esta inconveniencia ha tenido consecuencias: "Perdimos el tren con conexión a Lleida que teníamos para poder llegar a trabajar". No solo eso, ya que "hemos tenido que hacer noche en Zaragoza a cuenta de nuestros bolsillos".

Así, este miércoles esperaban "por fin llegar a casa" aunque no será en hora, ya que su tren sufría por lo pronto 20 minutos de retraso.

El viaje de Cristina y Luis, además de estar marcado por los retrasos, está señalado por el trayecto que efectuaban al ser de los primeros trenes que pasaban por la zona reparada de la vía en Adamuz.

A pesar de que a lo largo de los días se han vislumbrado ciertos temores o nerviosismo por parte de los pasajeros a coger los trenes de alta velocidad por los accidentes. Esta pareja resalta que "todo fue normal, no notamos nada raro y los pasajeros tampoco se les veía ni nerviosos ni asustados".

Inseguridad

Por la otra parte, hay pasajeros que denuncian encarecidamente la "inseguridad" que sienten tras conocer el estado de las vías: "Se suponía que teníamos uno de los mejores servicios de trenes de Europa y resulta que hemos estado viajando con una espada suspendida encima de la cabeza", reclama Rosa María.

Así, esta mujer es una asidua de la alta velocidad para viajes largos y sostiene que no entiende cómo "no estamos los viajeros de alta velocidad en la calle para protestar contra esto, porque es que nos han hecho viajar en un péndulo de inseguridades".

Rosa María viaja concretamente para atender citas médicas de gran índole relacionadas con una cirugía pendiente que tiene que realizarse. Este mismo miércoles, esta mujer de Zaragoza vivía en primera persona los problemas ya que le suspendieron un tren Iryo y fue reubicada en uno a las 10.49 "que además va con retraso".

"Estoy preocupada porque al final tengo pendiente muchas pruebas, preoperatorio y una cirugía que no se puede retrasar", señala.

Quien se monta por primera vez en este mes en un tren de alta velocidad es Alejandro, que viaja a Barcelona. Por su parte, se sorprende al encontrarse con que su tren no acumule retrasos.

Si bien la queja la sostiene: "Es un asco porque hay mucha gente que depende de este servicio para su día a día y vive en un momento de incertidumbre sobre la hora a la que va a poder llegar a los sitios".