Tras más de un mes de cielos grises y lluvias persistentes, la cuenca del Ebro luce ahora un paisaje insólitamente pleno. Las sucesivas borrascas que han barrido la península han devuelto la humedad al terreno, han hinchado los cauces y han elevado las reservas de agua hasta niveles difícilmente imaginables hace solo unas semanas.
Desde Francis hasta Nils, pasando por Gorretti, Harry, Ingrid, Joseph, Kristin, Leonardo y Marta, una decena de borrascas han dejado el cielo encapotado prácticamente sin respiro desde la entrada de 2026. Y ojo, que enseguida viene Pedro.
Ello se ha traducido en los embalses del Ebro, que vuelven a estar casi a rebosar en prácticamente seis semanas. De iniciar el año en un preocupante 57,4%, esta semana están ya a un 79,2%, incorporando unos 1.400 hectómetros cúbicos más y llegando a la muy buena cifra del pasado año.
Una realidad que se observa a pie de campo, ya que los principales embalses de la cuenca del Ebro prácticamente duplican el agua que disponen en apenas un mes. Mequinenza, el más grande de toda la Comunidad, ha pasado de 584 hectómetros cúbicos a casi 1.100, el 79% de su capacidad.
Una de las regiones con más regantes es el Alto Aragón, en donde se observa la próxima campaña de riego con mucho más optimismo de la que había hace un mes. En esta zona, los embalses han crecido en un mes en más de 300 hectómetros, y ya llega al 82% de su capacidad cuando hace un mes estaba al 54%.
En esta zona, Mediano ha pasado de 226 hectómetros cúbicos a 323, un 75% de su capacidad, mientras que El Grado ha alcanzado el 92%, con 368 hectómetros cúbicos. Incluso, en la cuenca del Gállego ha sido necesario verter agua, con La Sotonera al 92%.
“El 28 de enero se planteó en una Asamblea que no iba a haber dotación suficiente y repartimos el agua de los embalses. Por caprichos de la meteorología, en 15 días hemos pasado a verter en el Gállego y a tener 700 hectómetros en el Cinca, y será cuestión de días tenerlos llenos”, expone José Antonio Pradas, presidente de la Comunidad de Regantes del Alto Aragón.
Esta comunidad abarca 2.500 kilómetros cuadrados en Zaragoza y Huesca, y en ella trabajan unas 10.000 familias, que cultivan, principalmente, cereal de invierno. Ellas esperan ahora un buen inicio de campaña de riegos, que incluso podría retrasarse de las fechas habituales de mediados de marzo.
“Con tantas lluvias, los cultivos ahora mismo no tienen necesidad de aporte de agua. Hemos tenido dificultades en algunas obras de reparación de infraestructuras. Si no hay demanda, igual se retrasa un poco, pero deberíamos tener una campaña con expectativas totalmente diferentes a hace 15 días”, incide Pradas.
Igualmente, Yesa ha crecido desde los 137 hectómetros cúbicos de hace un mes hasta los 372 que registraba este viernes, alcanzando el 83,3% de su capacidad máxima.
Sus regantes han pasado de estar en situación de emergencia por sequía a mediados de septiembre a ver cómo Yesa comenzó la semana abriendo sus compuertas para verter agua. En cualquier caso, advierten de que una situación “deseable” en esta zona puede volverse crítica en pocos días si no sigue habiendo aportaciones.
“La situación es muy favorable, pero se necesita que estas aportaciones, con un embalse tan pequeño, sean perdurables. Estamos a las puertas del inicio de la campaña. Ha habido años similares donde cesan las aportaciones y finalizamos la campaña con apuros”, detalla Francisco Sagaste, técnico de la Comunidad de Regantes de Bardenas.
Esta volatilidad en Yesa, dicen los regantes, “evidencia” la necesidad de completar el recrecimiento de Yesa, para no sufrir tantas alteraciones en el agua embalsada.
“Se afronta con optimismo el inicio de la campaña, pero con cautela y vigilantes ante las aportaciones de los próximos meses. Si viene un deshielo superrápido, se acaba la nieve y deja de haber aportaciones, igual la situación tan favorable acaba en una campaña dura”, explica Sagaste.
Sea como fuere, todas estas abundantes borrascas se van a traducir de forma inminente en una crecida del Ebro. Con el río Gállego ya en máximos, Zaragoza espera para este fin de semana una nueva avenida tras el paso de Oriana, que dejará, sobre todo, fuertes rachas de viento.
