Ya es oficial. La concejala Eva Torres será la nueva portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Zaragoza tras la jubilación de Julio Calvo.
Nacida en Zaragoza, casada y madre de dos hijos, ha sido portavoz adjunta de la formación durante el presente mandato.
También ha llevado las áreas de Economía y de Hacienda, así como las políticas relacionadas con la mujer y la defensa de la vida, y ha liderado la negociación de los Presupuestos con el equipo de Gobierno de Natalia Chueca.
Además, Torres es consejera de la Sociedad Nueva Romareda y de la Sociedad de Economía Mixta (SEM) Los Tranvías de Zaragoza.
Licenciada en Ciencias Económicas y Empresariales y titulada en Mediación Civil, Mercantil y Familiar, atesora una trayectoria profesional de 30 años en el sector bancario, donde actualmente está en excedencia, y cuenta con una dilatada experiencia en el ámbito económico.
No obstante, su primer contacto con la política no fue hasta 2018, cuando pasó a formar parte de Vox.
Su nombramiento se hará oficial tras la salida de Julio Calvo, que ha decidido retrasar su jubilación "ante la inminencia del debate de los próximos Presupuestos, y ante las dificultades para sustituir en breve plazo su vacante".
Según explicaban esta semana desde el grupo municipal, Calvo ha tomado la decisión para "no alterar la posición del partido y el resultado de voto".
Será, finalmente, en el pleno de finales de marzo cuando el dirigente voxista vuelva a intentar dejar su acta de concejal, en una situación menos conflictiva para su grupo.
Y es que el problema de su jubilación eran las consecuencias porque, de un momento para otro, la alcaldesa Natalia Chueca pasaría de tener que depender de una cuestión de confianza para aprobar sus presupuestos a conseguir la mayoría.
¿Por qué? Porque Calvo hubiera tenido que entregar su acta de concejal al inicio del próximo Pleno municipal, el próximo 26 de febrero, tras el cual, precisamente, se celebrará la votación de las cuentas municipales en la que ya no hubiera podido participar.
Y es que las de Zaragoza son unas cuentas de las que los de Abascal se quieren desvincular lo máximo posible. No porque no se sientan a gusto con el contenido, el cual fue negociado entre PP y Vox durante meses, sino porque hay dos "escollos" que impiden llegar a un acuerdo "si se piensa en los zaragozanos": la implantación de la Zona de Bajas Emisiones y el "excesivo" gasto corriente del Ayuntamiento.
