Victoria muy agria de un Partido Popular que vuelve a ser la fuerza más votada en Aragón, pero se deja dos diputados en las Cortes y casi 13.000 votos en estos dos años y medio.
Jorge Azcón convocó elecciones el pasado 15 de diciembre porque no pudo lograr un acuerdo presupuestario con Vox por segundo año consecutivo, y ahora se encuentra con un exsocio mucho más fuerte, que ha duplicado su presencia en el Parlamento y pondrá en más aprietos las negociaciones, primero, para una investidura.
El presidente popular ha basado su campaña en sacar pecho de sus inversiones milmillonarias y de avances durante sus 30 meses al frente del Gobierno aragonés, y con un mensaje claro: o estabilidad, o bloqueo.
Pero ese mensaje parece no haber calado en los aragoneses, que han sorprendido al PP recortándole poder en las Cortes y dejándole aún más en manos de los de Santiago Abascal. Todo lo contrario a lo que perseguían al convocar elecciones. De hecho, antes de hacerlo, las encuestas apuntaban a que Azcón era uno de los pocos barones con opciones de gobernar sin Vox.
Ni los centros de datos, ni la gigafactoría de Stellantis, ni las cifras de empleo, ni el rechazo al trasvase, ni ese ‘Aragón imparable’ que tanto ha promulgado Jorge Azcón han sido suficientes para mejorar sus resultados de mayo de 2023.
Azcón siguió la estela de María Guardiola en Extremadura, convocando las elecciones al quedarse sin presupuesto por segundo año consecutivo, y se ha encontrado con un escenario similar, con una victoria insuficiente y un Vox que dobla sus fuerzas, apoyado en un Abascal omnipresente en la Comunidad durante las dos semanas de campaña.
Y eso que el PP sacó todas sus armas para imponerse en Aragón, primero con un cónclave con todos sus presidentes autonómicos con la financiación autonómica como eje central, después con Isabel Díaz Ayuso como cabeza de cartel durante todo un fin de semana, y cerrando con cuatro jornadas de Alberto Núñez Feijóo en las tres provincias.
En el PP suelen decir que las campañas las carga el diablo. Y este ha sido un ejemplo. Quizá el único resbalón de la campaña del PP llegó en las últimas horas, con un gran acto en Zaragoza que terminó en polémica por la actuación de Los Meconios y la presencia del agitador ultra Vito Quiles, algo que se interpretó como un intento a la desesperada y en el último minuto para captar votantes de Vox y Se Acabó la Fiesta.
La campaña de Azcón ha sido clara, exponer sus logros e ir dejando semillas de lo que será la próxima legislatura, tanto con medidas como con los nombres, como el de Eva Valle como consejera de Economía.
Durante los tres debates a 8, el PP ha tenido a casi todos en su contra, con el único apoyo del PAR, que se quedado fuera del Parlamento.
Pero el PP no ha conseguido romper su techo, y se ha quedado hasta lejos de aquellos 30 diputados con los que soñaba en aquella primera quincena de diciembre cuando se planeó este adelanto electoral. Las elecciones extremeñas fueron un aviso, que llegó tarde.
Desde el PP presumen, eso sí, de que será la primera vez que puedan repetir gobierno, ya que ni Santiago Lanzuela en 1999, ni Luisa Fernanda Rudi en 2015 pudieron mantenerse en el Pignatelli.
Ahora, Azcón se enfrenta a un escenario más complejo, negociar primero la Mesa de las Cortes y después una investidura y unos presupuestos con Nolasco, que, a buen seguro, no se va a conformar con las dos consejerías que obtuvo en 2023.
En su primera intervención, Azcón omitió mencionar a Vox, y marcó claramente sus intenciones de formar un gobierno “para cuatro años”, con un presupuesto como primera medida.
El líder popular pretende iniciar de forma inminente una primera ronda de consultas con los otros cinco partidos que le acompañarán en el Parlamento, más reducido que en los últimos 30 meses.
