Zaragoza
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Enero está siendo un mes complicadísimo en lo que se refiere a la montaña. La llegada casi sin descanso de temporales atlánticos -de Goretti, Harry, Ingrid y Joseph a Kristin- no ha dado un respiro al Pirineo aragonés.

A pesar de que los pueblos se convierten en una estampa digna de admirar, la gran llegada de precipitaciones en forma de nieve y bajas temperaturas ha traído la cara menos amable de la temporada invernal.

La acumulación de nieve y la inestabilidad de la misma ha ido provocando la sucesión de avalanchas de gran tamaño que, lamentablemente, no para de sumar fallecidos y ya se eleva a siete en apenas 30 días.

Los dos últimos muy recientemente, este pasado 29 de enero un alud fuera de pista de la estación de esquí de Cerler causó la muerte de dos jóvenes, de 22 y 25 años. Justo un mes después de que se sucediera el gran alud que se cobró la vida de los zaragozanos Jorge García-Dihixn y Natalia Román, junto al vasco Eneko Arrrastua.

Quedan grabados en la retina rescates como el del pasado 3 de enero, cuando cuatro montañeras se vieron sorprendidas por un alud mientras hacían la ruta desde la Estación de Formigal hacia los Ibones de Anayet. Un suceso que recuerda al registrado este pasado sábado, cuando una avalancha arrastró a tres montañeros, dejando un herido, en el Moncayo.

La sucesión de estos temporales está llevando a que el Boletín de Peligro de Aludes recoja cada día niveles de 3 o 4 de peligro sobre 5.

"Se está acumulando mucha nieve que, además, acompañada de fuertes vientos, está produciendo que los peligros de aludes generalmente estén en los niveles 3 y 4 por encima de 1.800 o 2.000 metros", señala Pablo Sola, meteorólogo de la delegación territorial de la Aemet en Aragón y parte del equipo que elabora los BPA.

Así la radiografía que muestra el Pirineo es un peligro de aludes "asociados sobre todo a lo que es nieve reciente, placas de viento".

Una situación que los expertos señalan que no se daba desde hace más de diez años: "Habría que irse hasta la temporada 2012-2013 para encontrar una temporada similar en cuanto a lo que es el peligro tan constante de nivel 4 superior".

El porqué no es otro que el retraso en la llegada de grandes nevadas o la escasez de las mismas. En la temporada invernal el año pasado las nieves no comenzaron a llegar pasado enero, mientras que en la temporada 2025-2026 las precipitaciones en forma de copos de nieve se empezaron a dejar notar en noviembre y no han parado de llegar.

"Los últimos años ha nevado bastante poco. Este año se están dando sucesivas nevadas y acumulaciones de nieve importantes, lo que lleva a que los peligros de aludes se hayan elevado", valora Sola.

Estos sucesos naturales también tienen sus consecuencias en las carreteras aragonesas. Ciertos puntos de la Comunidad se ven cortados puntualmente por riesgo de avalanchas.

Los más castigados suelen ser el puerto del Portalet, frontera con Francia, el túnel de Bielsa o la carretera de Benasque, que frecuentemente han tenido que ser cortados al tráfico por precaución ante la sucesión de aludes que sorprenden a los conductores.

Por todo ello, la precaución tanto para montañeros como para conductores es clave.

"Nunca hay que bajar la guardia, ya que siempre que hay nieve, el peligro puede existir y, por tanto, tienes que mantenerte alerta con las medidas de prevención adecuadas, manteniendo distancias de seguridad y llevando el equipamiento adecuado", subraya.