El primer fin de semana de campaña traía la primera gran baza del PSOE en la campaña aragonesa. Pedro Sánchez hacía acto de presencia en Huesca para arropar a su candidata, la exministra Pilar Alegría, a quien vaticina como la próxima presidenta de Aragón tras los comicios del 8 de febrero.
Sánchez entraba a una de las salas del hotel Abba a ritmo de música aragonesa, el que marca la ‘Revolución’ de Amaral, como la que pretende el PSOE dentro de dos semanas, cuando los ciudadanos marquen con su voto el destino de la Comunidad.
Tras dedicar unas palabras a las víctimas de Adamuz y ratificar a su ministro de Transportes, Óscar Puente, Sánchez ha usado el comodín de la “ultraderecha” para pedir a los socialistas que “acompañen” a Alegría en su camino hacia el Pignatelli.
“Debemos evitar que continúe gobernando la ultraderecha, con tres papeletas, las de Azcón, Abascal y Alvise, con las que Aragón volvería al pasado. Solo una papeleta, la del PSOE, para frenarles y garantizar que Aragón continúe avanzando”, ha resaltado.
En su intervención, Sánchez ha sacado pecho de haber logrado atraer la gigafactoría de Stellantis y CATL a Figueruelas gracias a los fondos europeos, mientras acusa a Azcón de “ponerse la medalla” en las inversiones de Amazon en la Comunidad, destacando aquí al Gobierno de Lambán.
Igualmente, el secretario general de los socialistas ha tachado al popular aragonés de “sectarismo” por rechazar los 630 millones de euros que llegarían a la Comunidad con su modelo de financiación autonómica, mientras duda de la ‘Declaración de Zaragoza’ aprobada por Alberto Núñez Feijóo y sus barones.
“De esa reunión, les faltó la tabla Excel. No había ninguna cifra, no proponen ni un céntimo más para Aragón ni otro territorio. A las comunidades les hemos dado 300.000 millones más en global a todas las comunidades. ¿Lo habéis percibido, o al contrario? Ellos solo quieren hacer negocio con la sanidad, educación y dependencia”, ha incidido Sánchez.
Ante ello, Sánchez ha pedido tres cosas a los militantes reunidos en Huesca: “orgullo” para defender los ocho años con él al frente de La Moncloa; “desenmascarar” a los adversarios políticos, criticando al PP por ser la “puerta de entrada” de la “ultraderecha”; y “ser conscientes” de “todo lo que queda por hacer”.
“Esta década es trascendental para España, Europa y el conjunto del mundo. No queremos para Aragón, España y Europa lo que vemos al otro lado del Atlántico, y por eso hay que votar el 8 de febrero”, ha afirmado.
“Dar carpetazo a la privatización”
Por su parte, Alegría ha definido estas elecciones como una “oportunidad” para “dar carpetazo” a un modelo de “privatización y retroceso”, con una idea basada en “la esperanza y los derechos”.
“Si queremos construir y avanzar en el futuro para Aragón, donde los derechos se consoliden, la ilusión y esperanza sea nuestra constante vital, os pido que el 8 de febrero nadie se quede en casa. Es fundamental que salgamos a votar”, ha afirmado.
La sanidad, la educación y la vivienda han centrado sus ideas. En el ámbito sanitario, Alegría no quiere “resignarse” a esperar “tres semanas” para pedir una cita médica, por lo que se ha comprometido a que nadie tenga que esperar más de tres días para ser atendido por su médico de familia.
A su vez, ha prometido que “lo primero que hará” si es investida presidenta de Aragón es poner en marcha la Ley de Vivienda y poder intervenir en los precios del alquiler.
“Por pura obsesión política, Azcón no la quiere aplicar. 7 de cada 10 aragoneses vivimos en zonas que podrían declararse tensionadas. Eso significa que en esas zonas veríamos cómo se reducen los precios de los alquileres. Ya se está aplicando en Cataluña y la gente nota ese alivio”, ha resaltado Alegría.
Además, si es elegida presidenta del Gobierno de Aragón, ha presentado una denominada “fórmula 3, 2, 1”, por la cual estará 3 días pisando el territorio, 2 trabajando en el Pignatelli y 1 “explicando las grandezas de Aragón” para atraer “inversiones sostenibles”.
