Arranca la campaña electoral para la cita del 8-F en Aragón. Los partidos políticos se afanan en mostrar sus virtudes y prometer mejoras para los ciudadanos.
Actualmente, el arco parlamentario aragonés lo conforman PP, PSOE, Vox, Izquierda Unida, Teruel Existe, Chunta Aragonesista, Podemos y PAR. Del rojo al azul, pasando por una amplia gama de sensibilidades políticas, los aragoneses tienen donde elegir.
Sin embargo, más allá de los programas y los eslóganes, la pregunta clave es qué quieren realmente los ciudadanos, y qué esperan de sus representantes.
Mejor gestión, más inversiones, acceso a la vivienda, refuerzo de los servicios públicos y apoyo a los autónomos aparecen como las principales preocupaciones recogidas en la calle.
Rosa tiene 66 años, está jubilada desde hace año y medio y pide, ante todo, estabilidad. Espera que "los políticos se entiendan entre ellos y lleguen a acuerdos", una opinión que comparte David, trabajador y padre de familia, quien considera que "la repetición electoral es una pérdida de dinero; PP y Vox tendrían que entenderse".
Rosa ha trabajado durante más de 40 años en el sector sanitario aragonés, que defiende por "tener muy buenos profesionales y estar bien equipado". No obstante, reconoce que "las urgencias se colapsan por el gran volumen de gente", algo que, a su juicio, "deberían tomarse en serio los políticos".
Como jubilada, valora positivamente las actividades de los centros cívicos y la comodidad de los viajes del Imserso y, si algo pide a los responsables públicos, lo resume con ironía y sencillez: "Virgencica, que me quede como estoy".
Muy distinta es la situación de Sandra, autónoma y empresaria, que no quiere quedarse como está y acumula reivindicaciones. "Se genera empleo con multinacionales, se traen grandes empresas e inversiones, recibimos premios del exterior y todo esto nos posiciona muy bien frente al resto de comunidades, pero los autónomos y el pequeño comercio andamos asfixiados", asegura.
Sus demandas como autónoma son numerosas y concretas: "Queremos las mismas condiciones que los trabajadores por cuenta ajena; queremos un control más exhaustivo de las bajas laborales, especialmente las de larga duración; queremos más objetividad en las sentencias judiciales, sobre todo en materia de daños morales, porque una indemnización puede arruinar a una empresa de siete trabajadores cuando levantarla cuesta años y puede acabar con tu sueño", sentencia.
Las peticiones no terminan ahí. "Queremos una capacidad de despido más flexible cuando hay deslealtad: si una relación se rompe por falta de confianza, también debería poder romperse la laboral cuando un trabajador no actúa correctamente con la empresa. Queremos que vuelvan las bonificaciones y ayudas a la contratación en la Seguridad Social. Y, sobre todo, queremos facilidades para cerrar un negocio, una salida digna, sin tener que acogernos a la ley de la segunda oportunidad", exige.
Además, considera esencial "una consejería única y exclusivamente de autónomos en el Gobierno de Aragón".
Eduard, colombiano de nacimiento pero afincado en Zaragoza desde hace más de 20 años, es trabajador por cuenta ajena y reclama una mayor inversión en los servicios públicos. "En la ciudad somos más gente, faltan hospitales y colegios, ahí tienen que apretar más", considera.
También se muestra crítico con el sistema de ayudas y subvenciones: "Hay gente que lo necesita de verdad, ayuda para la alimentación, para la ropa o madres solteras, pero conozco gente que le echa mucho morro, porque podrían trabajar pero no quieren; eso debería de estudiarse mejor".
Como transportista, pasa gran parte de su jornada laboral al volante, por lo que el estado de las carreteras forma parte de sus reclamaciones. "Ha habido cambios y avances, pero aún faltan cosas por terminar", comenta. Aunque Zaragoza "cuenta con muchos semáforos", considera que la seguridad vial ha mejorado.
La vivienda es otro de los grandes ejes del debate. David, trabajador del sector inmobiliario, asegura que "el político que diga que va a solucionar el problema de la vivienda a corto plazo, miente", porque toda construcción requiere un largo periodo de tiempo.
A su juicio, la falta de oferta es un problema estructural que afecta tanto a Aragón como al conjunto de España, una escasez que desde el Gobierno de Aragón se ha tratado de abordar con el Plan Más Vivienda.
La dificultad de emancipación de los jóvenes también preocupa a Claudia, de 18 años, estudiante en Zaragoza, para quien "encontrar un piso es prácticamente imposible" y cree que "sería necesario que se regularan los alquileres". Pide a los políticos "que trabajen en propuestas de futuro aunque ellos ya no estén en el cargo".
A pesar de su juventud, tiene claro que "hay que seguir atrayendo inversiones que están mejorando la economía aragonesa" y reclama "mejorar las comunicaciones del transporte entre las provincias y más autobuses urbanos" en su ciudad.
El trabajo a largo plazo mirando hacia el futuro y la capacidad de entendimiento para sacar proyectos adelante se repiten como demandas generales de la sociedad aragonesa hacia su clase política.
A ello se suma una llamada a rebajar la tensión. Consideran que el actual clima de "crispación no es sano" y Rosa lo resume con contundencia: "Los insultos y el menosprecio al contrincante es muy mal ejemplo y degrada el debate y a la sociedad en general".
La campaña ya ha comenzado y, hasta el 8 de febrero, propuestas y mensajes marcarán la agenda política en Aragón, antes de que los ciudadanos decidan en las urnas. La calle tiene la última palabra.
