Emilio Martínez Redacción | Agencias

Hace unas semanas, fue noticia en Alicante la detención de una joven por haber maltratado de manera continuada a su abuela de 88 años, que acabó ingresada en el hospital, una noticia que ilustra a la perfección la lacra que denuncia hoy la Sociedad Valenciana de Geriatría y Gerontología y el Consejo Valenciano de Personas Mayores.

Este organismo ha advertido de que el abuso y maltrato hacia los mayores, que en la mayoría de casos se produce en el ámbito doméstico, pasa "inadvertido" respecto a otro tipo de violencias.



En un comunicado, con motivo de la celebración este martes del Día Mundial de la toma de conciencia del abuso y maltrato en la vejez, animan a quien conozca cualquier situación de abuso y maltrato padecida por una persona mayor a que la denuncie para poder actuar contra los maltratadores. Además, reclaman que los mayores tengan información sobre las distintas formas en las que se producen y los recursos de ayuda que tienen para hacerles frente.

Violencia silenciada

El abuso y maltrato en las personas de más edad tiene como base la discriminación por motivos de edad y la percepción social como un grupo homogéneo, frágil y dependiente que representa una carga para el resto de la sociedad.



Según afirman, pasa "inadvertido en el tiempo" respecto a otros tipos de violencia que sufre la población como la machista, la que se ejerce por motivos de identidad sexual, el racismo o la violencia y el abuso ejercido sobre los menores.



Los factores de riesgo para el maltrato en las personas mayores son la dependencia física, presencia de demencia, incontinencia, aislamiento o convivencia con el agresor, y para la persona que cuida el agotamiento, la falta de apoyo social o institucional, falta de condiciones de la vivienda o dependencia económica.



Denuncian que esta "lacra" está infradiagnosticada cuando se produce en el ámbito doméstico por la dificultad que hay para su detección, y muchas veces el referente para cualquier consulta sanitaria es el propio cuidador que ejerce el maltrato, ya sea abuso o negligencia de cuidado.



Afirman que la mayor parte de los casos de maltrato se produce en el ámbito doméstico, y solo se detectan algunos casos de abuso en los que por su importancia se hace evidente este maltrato detectándose generalmente por los servicios sanitarios.



Los afectados suelen presentar secuelas físicas (mareos, dolor de cabeza, problemas de ingesta o de sueño) y psicológicas (ansiedad, depresión, baja autoestima, irritabilidad o intentos de autolisis).



En la familia, el tipo de abuso y maltrato más común suele ser el económico por parte de los convivientes, que ejercen control sobre el dinero o los bienes del mayor anulando su capacidad de decisión.



En ocasiones, sin llegar a la agresión, no proporcionan los cuidados necesarios por abandono o negligencia, y también suelen darse casos de maltrato psíquico, dirigiendo amenazas contra su persona o haciéndoles creer que son incompetentes.



En el caso de las mujeres mayores, mantienen una larga convivencia con su maltratador o maltratadores y la mayor parte sufre maltrato económico, físico y psicológico.



El abuso y maltrato en las instituciones (públicas, privadas y del Tercer Sector) se relaciona con un modelo de atención que se aleja de considerar las diferencias individuales y de preservar los derechos de las personas mayores, y consideran necesario aumentar los recursos sociales en general.

Debilidad del sistema

Afirman que durante las primeras etapas de la crisis sanitaria se ha hecho evidente "la debilidad de nuestro sistema sociosanitario" para hacer frente a la pandemia. Recuerdan que las residencias son centros de servicios sociales que cuentan con personal sanitario para reforzar la atención de los residentes, pero éstos tienen derecho a acceder al sistema sanitario y ser atendidos en un hospital independientemente de donde viven.



Añaden que las distintas administraciones son responsables de desarrollar la legislación y políticas necesarias para erradicar las distintas formas de maltrato en la vejez y emprender actuaciones dirigidas a su prevención.



Y también de velar por el cumplimiento de las normas que protegen a las personas mayores, proporcionarles una atención de calidad y reconocer sus derechos, "para que situaciones como las que hemos vivido no vuelvan a repetirse y puedan disfrutar de un presente y un futuro mejor".

Más información

Aseguran que para hacer frente al abuso y maltrato en la vejez, las personas de más edad deben tener información sobre las distintas formas en las que se produce, conocer los recursos para defenderse y saber dónde acudir para recibir ayuda.



Así, distintas organizaciones de personas mayores e instituciones públicas asesoran en estos casos, y es importante que denuncie quien sea conocedor de cualquier situación de abuso y maltrato padecida por un mayor, con el fin de poder actuar contra los maltratadores y liberar a la persona de este sufrimiento.



Ambas entidades reivindican el potencial de los mayores como parte activa de la sociedad y se muestran a favor de la solidaridad entre generaciones que fomenta el respeto hacia las personas mayores en la familia y en la sociedad. 

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