Alicante
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El horno Las Delicias de Juan, ubicado en el popular barrio de Benalúa, vuelve a alzarse con el máximo galardón al mejor roscón de Reyes de la provincia de Alicante. El trabajo de Olesya y Juan Antonio Téllez convence de nuevo al jurado de este concurso organizado por Facpyme.

"El año pasado fue un bombazo", cuenta una emocionada Olesya, aún asimilando su victoria. En 2025 ya consiguieron el primer premio de roscón y luego el de la mona. A pesar de los éxitos previos, este año prefirieron mantener la cautela: "Nos gusta no tener expectativas por si acaso si lo gafamos".

El impacto de este premio en un horno tradicional es inmediato. "Lo notamos muchísimo porque se multiplican las reservas", asegura Olesya, quien destaca el vínculo emocional con su clientela: "La gente se siente muy orgullosa de comprar en un horno que tiene un primer premio... si son clientes de siempre es más gratificante".

Olesya valora este premio como reivindicación de la lucha contra la industrialización. "Este oficio se está perdiendo. Ahora hay mucho producto ya congelado", lamenta. Según explica, el público valora lo auténtico: "La gente lo que está buscando es hornos pequeños, que fabricamos aquí, porque quieren recordar cómo comían aquellas pastas que les hacía su abuela".

El secreto del éxito reside en el proceso artesanal. "Primero son ingredientes de calidad, no compramos los más baratos. Probamos si nos gustan y si nos cuaja bien la fórmula", detalla sobre su método. "La masa tiene que tener su truco, su elasticidad, su fermentación... es un factor para que salga perfecto".

Juan Antonio Téllez, el maestro panadero, comienza su jornada a las tres de la mañana para que el producto esté impecable. "Se pone a pintarlos, ponerles la fruta, el azúcar y los hornea", relata Olesya sobre la rutina diaria mientras él ya se ha retirado para descansar. Además, recalca que "el trabajo de amasado es muy importante porque si no lo haces bien no te fermenta bien".

En cuanto a las variedades, aunque el concurso premia el roscón sin relleno, en el local ofrecen múltiples opciones. "Si el cliente quiere, lo podemos rellenar de trufa, nata, cabello, crema... también tenemos de turrón o de Lotus", enumera. A pesar del prestigio obtenido, han decidido no variar sus tarifas: "No vamos a subir el precio... no nos gusta hacer esa especulación".

Los precios se mantienen en 15 euros para el tamaño pequeño, 18 euros para el mediano y 30 euros para el grande, que rinde para unas ocho personas. El año pasado vendieron más de 900 unidades y este año esperan un volumen similar o superior.

Las Delicias de Juan abrió sus puertas en 2013 y, desde entonces, se ha integrado totalmente en la vida de Benalúa. "Es un horno familiar y pequeñito, no es una factoría", afirma Olesya con orgullo. Conocen a sus vecinos por su nombre y conocen incluso "la estructura familiar" de quienes cruzan su puerta cada día.

Aunque el oficio es "muy sacrificado" y requiere trabajar horas sin descansar, sus responsables mantienen su pasión intacta. "Es un trabajo que nos gusta a los dos", concluye Olesya, celebrando un premio que llega gracias a lo que ella denomina "magia panadera".