Alicante
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Ir al cine es, paradójicamente, una experiencia colectiva que se vive en silencio. Se comparte sala, pantalla y emociones, pero rara vez conversación. En un momento en el que muchas personas buscan conocer gente y generar vínculos reales, el séptimo arte vuelve a demostrar que también puede ser un punto de encuentro.

Desde Alicante, hace ya dos décadas, una iniciativa rompe esa barrera invisible entre butacas. 'Cine para compartir' transforma el visionado de una película en una experiencia social, cercana y reflexiva, donde hablar después es casi tan importante como mirar antes.

Lo que empezó como una reunión entre amigos se consolida hoy como un proyecto cultural sin ánimo de lucro con proyección internacional, que celebró el pasado sábado su 20º aniversario reuniendo a su comunidad en el Hotel NH Alicante.

‘Cine para compartir’ nace en diciembre de 2005 y, desde entonces, mantiene una dinámica sencilla pero poco habitual. Cada semana, un grupo de personas se reúne para ver una película y debatirla en un ambiente íntimo y respetuoso.

Las proyecciones presenciales se celebran en dos viviendas particulares acondicionadas como salas de cine. Se trata de la sala Bon Día, ubicada en San Vicente del Raspeig, y la sala Lumière, en Mutxamel, ambas con pantalla grande y aforo para unas 18 personas.

Según ha contado a EL ESPAÑOL de Alicante Virginia Tovar, una de las organizadoras y participantes activas, "el promotor de la idea y otro miembro del grupo ponen a disposición de los demás sus viviendas particulares, que han acondicionado como salas de cine".

Mucho más que una película

La iniciativa va más allá del ocio cultural. Para Tovar, ‘Cine para compartir’ es un espacio de cuidado personal y de salud emocional.

Tras cada proyección, los asistentes debaten y puntúan la película. El valor, explica, está en el intercambio. "Es un entorno muy amigable y muy respetuoso. Me fascina ver cómo, ante una misma película, cada una tiene una opinión diferente", señala.

Esa diversidad de miradas convierte cada sesión en una reflexión colectiva sobre el cine y, también, sobre la realidad social que lo rodea.

De Alicante al mundo

Aunque el proyecto mantiene una fuerte raíz local, su alcance traspasa fronteras. El primer martes de cada mes, ‘Cine para compartir’ organiza sesiones online que conectan a participantes de distintos puntos de España y Latinoamérica.

"Cine para compartir es algo propio de Alicante", defiende Tovar, aunque reconoce que la comunidad se ha ampliado a todo el ámbito hispanohablante gracias al formato digital.

Esa combinación de cercanía y apertura internacional es una de las claves de su continuidad tras veinte años de actividad ininterrumpida.

El aniversario se celebró el pasado sábado con una gala en el Hotel NH Alicante, en un acto para reconocer la implicación de sus miembros y poner en valor un proyecto que sigue creciendo desde la discreción.

Tovar espera que la efeméride sirva para que más alicantinos descubran una propuesta que, a su juicio, "tiene mucha identidad".