Escapar el fin de semana no es un capricho, es casi una necesidad. Cambiar la costa por el interior, bajar revoluciones y reconectar con la naturaleza se ha convertido en el mejor antídoto contra la rutina.
Y en la provincia de Alicante, más allá de la playa, hay propuestas que sorprenden incluso a los más exploradores.
El interior alicantino concentra espacios naturales cuidados al detalle, rutas tranquilas y pueblos con historia. Es el plan perfecto para quienes buscan aire limpio, paseos sin prisas y rincones con encanto.
En ese mapa de escapadas destaca un lugar que combina paisaje, biodiversidad y un atractivo poco común. Ese lugar está en Onil y se llama Casa Tápena.
Casa Tápena
Casa Tápena se sitúa a las afueras de Onil, en la comarca de l’Alcoià, a los pies de la sierra. Ocupa algo más de ocho hectáreas y es uno de los espacios ambientales más completos de la red provincial por la variedad de entornos que reúne en un solo enclave.
El recinto permite recorrer distintos ambientes que representan ecosistemas tradicionales de la provincia de Alicante.
Todo está pensado para pasear con calma, observar y entender la riqueza natural del territorio sin necesidad de grandes desplazamientos.
Uno de los espacios más llamativos es la zona agrícola, donde conviven frutales muy presentes en el interior alicantino, como cerezos, manzanos, perales, nogales o membrilleros.
A ello se suma una pequeña huerta con cultivos de temporada y un invernadero que completa el conjunto.
El jardín mediterráneo es otro de los grandes atractivos. Se trata de una zona pensada para el descanso, con especies autóctonas, caminos sombreados y el sonido constante del agua como hilo conductor.
Aquí se concentran más de 60 especies vegetales propias del entorno mediterráneo.
Dentro de este jardín se esconde el llamado jardín secreto, uno de los rincones más especiales del recinto. Un espacio íntimo, con cascada, estanque y vegetación exuberante, ideal para detenerse, desconectar y dejar que el tiempo pase sin mirar el reloj.
El laberinto vegetal
Si hay un elemento que convierte a Casa Tápena en un lugar único es su laberinto vegetal. Ocupa unos 7.000 metros cuadrados y está formado por altos cipreses que crean pasillos verdes y silenciosos. Pasear por él es casi una experiencia cinematográfica, un oasis de tranquilidad en plena sierra.
A este recorrido se suman un humedal que aprovecha un manantial natural para crear una charca donde observar fauna acuática y, al otro lado de la carretera, un pequeño bosque de pino carrasco, tan característico del paisaje alicantino.
El conjunto se completa con la presencia de árboles monumentales, algunos centenarios. Destacan pinos, carrascas y un madroño de grandes dimensiones, considerado uno de los más importantes de la provincia.
Sobre Onil
La visita a Casa Tápena es también la excusa perfecta para descubrir Onil. Según destacan desde Turismo de la Comunitat Valenciana, la localidad ofrece una interesante combinación de patrimonio, cultura y tradiciones muy arraigadas.
En pleno centro se alza el Palacio Fortaleza del Marqués de Dos Aguas, declarado Bien de Interés Cultural. Este edificio de estilo gótico y renacentista domina la Plaza Mayor y alberga, entre otros espacios, el museo dedicado a las fiestas locales.
Onil también conserva vestigios de otras épocas, como un refugio antiaéreo de la Guerra Civil o un pozo de nieve de los siglos XVII y XVIII, muy bien conservado.
A ello se suma una amplia oferta museística vinculada a su tradición juguetera, con el Museo de la Muñeca como referente.
Naturaleza, historia y un laberinto gigante en plena sierra. Onil demuestra que el interior de Alicante guarda planes que merecen, como mínimo, un fin de semana completo.
