Alicante

Las bicicletas son para el verano, defendía Fernando Fernán Gómez en su obra de teatro, y las alfombras también, siempre y cuando sean de pura lana virgen. En contra de la creencia extendida, este tejido que se extiende en el suelo no solo sirve para el frío del invierno; de ahí que en los países islámicos no se retiren cuando llega el calor.

"La lana es un regulador de la temperatura", explica Manuel Mas a este medio tras darlo a conocer en sus redes sociales. Él es responsable de Marketing de Mundoalfombra.com, empresa familiar dedicada a la venta online de este producto, tan propio de Crevillent, al sur de Alicante

"La lana, como fibra natural que es, produce ese efecto de no desprender ni frío ni calor aunque para nosotros tenga el efecto mental de asociarlo al invierno", confiesa. "Pero este tejido lo que hace es recoger y soltar la humedad de manera natural; si hace mucho calor, permite bajar esa sensación de bochorno y en invierno, al revés, esa humedad que tiene retenida, pues la extrae y ayuda a que no haga tanto frío en el ambiente, actuando en ambos extremos como termorregulador". 

Mas aclara que la lana debe ser "pura lana virgen, normalmente, de Nueva Zelanda, que es la mejor lana de oveja que hay en el mundo". Una vez importada, numerosas fábricas de Crevillent tiñen la lana, la trabajan y la hilan para luego ya tejerla, explica. 

Por lo tanto, no debe tener otros tejidos propios de la alfombra, como el poliéster o la polimida, "que para aislar el calor o la humedad ya no es igual, la propiedad que tiene la lana no la tiene el tejido sintético", puntualiza.

[El mito de que la famosa alfombra de Crevillente es cosa de su población marroquí]

En pleno Sáhara 

Esto explica que en determinadas zonas cálidas de Asia o de África, acostumbradas al uso de alfombras, como es por ejemplo en el Sáhara, "las tienen puestas siempre", sin olvidar que "allí también lo hacen por una cuestión mental o de costumbre", dice este experto.

Una de las alfombras de pura lana que ofrece Mundoalfombra.com

"Porque si hablamos de costumbre, en España mucha gente que veranea en la playa opta por guardarla para cuidar el producto pero si hablamos de alfombras de lana, duran muchos años", insiste. "La que tiene mi padre en el salón comedor es la misma de cuando yo era pequeño, por lo que ya han pasado 40 años", afirma entre risas. "Y aquí tenemos casos de clientes que nos han comprado por ejemplo de hoteles y llevan puestas 30 años", asegura. 

Es aquí cuando entra la cuestión monetaria porque Mas reconoce que la de lana 100% "es mucho más cara, pero porque es de mejor calidad y dura mucho más" que una alfombra de otro estilo como la sintética, "que dependiendo de una serie de factores, también puede tener mucha durabilidad". 

Manuel Mas vuelve a insistir en que, para comprobar lo termorreguladora que es la alfombra de lana, "lo mejor es caminar descalzo sobre ella": "Es posible que ayude, sobre todo en verano, a reducir esa sensación de calor", puntualiza, mientras que el frío invierno no se presta tanto a quitarse el calzado y los calcetines.