Alicante

De ofrecer un fin de semana de vacaciones en uno de los lugares con más encanto de la costa de Alicante a enfrentarse a unos okupas. Este es el panorama que se encontraban los propietarios de viviendas turísticas en La Vila Joiosa que las alquilaban para disfrutar el verano cuando unos inquilinos no querían abandonarlas y pretendían cobrar por ello. Esta es la acusación por la que la Guardia Civil ha detenido a un grupo que había conseguido más de 60.000 euros de este modo.

La operación se inició a partir de la denuncia de una persona que indicaba que estaba siendo extorsionada por los huéspedes de su vivienda vacacional. El comunicado enviado por la Guardia Civil explica que en este caso le pedían, presuntamente, 14.000 euros para dejar libre de nuevo la vivienda.

A lo largo de la investigación, los agentes comprobaron que no se trataba de algo aislado, sino de una trama. El grupo localizaba viviendas en alquiler para corta estancia vacacional y contactaban con los propietarios haciéndose pasar por una familia interesada en pasar un fin de semana o varios días.

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En uno de los veranos de mayor demanda de la costa, estos no despertaban ninguna sospecha en La Vila Joiosa. Una vez que ocupaban la vivienda, se negaban a irse ni a abonar ningún importe por el uso de la vivienda. La Guardia Civil señala que era en ese momento cuando supuestamente amenazaban a los propietarios y exigían hasta 14.000 euros, una cantidad con la que se marcharían para que el inmueble no sufriera mayores desperfectos.

En presencia de los propietarios, los miembros de la banda golpeaban y destrozaban el mobiliario para que supieran que iban en serio. Sin embargo, incluso habiendo accedido a la extorsión, los autores no se marchaban. La banda ha conseguido apropiarse de 62.000 euros de las víctimas.

Un contrato verbal

La líder de la banda era la que realizaba el contacto con los propietarios y recibía las llaves. Hacía con ellos un contrato verbal. Posteriormente, cuando llegaba el momento de dejar la vivienda, alegaba que ella había alquilado para larga temporada. Era entonces cuando empezaba el turno de su marido, uno de los principales encargados de materializar las amenazas y extorsiones.

Las viviendas usurpadas eran ocupadas de forma constante por los miembros del grupo que a su vez las cedían a otros familiares. De este modo garantizaban que siempre hubiera gente en las casas para evitar así ser desalojados.

A partir de ello, la Guardia Civil recoge que se les acusa por los delitos de estafa, apropiación indebida, extorsión, daños y pertenencia a grupo criminal. Han sido puestos a disposición del Juzgado de Instrucción número 2 de Villajoyosa, que ha decretado el ingreso en prisión de cuatro de los principales miembros de la banda.

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