Elche

El Gobierno de Ucrania, a través del Departamento de Menores de la región de Kiev, ha pedido ayuda a diversas entidades sociales para poder dar una evacuación segura y acogimiento temporal a unos 500 menores que continúan en la capital y alrededores "desamparados y sin hogar" tras estallar el conflicto bélico a finales de febrero de este año. 

La ONG Infancia de Nad, radicada en Elche (Alicante), y conocida por haber acogido hasta la fecha a 800 familias, incluido 400 niños y niñas, desde que el inicio de la invasión, ha sido una de las escogidas por el país para amparar a un centenar de estos menores, la mayoría huérfanos.

Mediante conversación telefónica, un funcionario le ha explicado a la directora de la ONG, Rosa Marhuenda, que el motivo de que les hayan hecho esta "petición urgente" es porque esta organización está dada de alta formalmente en el registro ucraniano desde que iniciaron los programas de acogida de verano y de Navidad hace años.  

La petición para esta ocasión sería, en principio, para todo el verano, aunque les han reconocido que, dado el conflicto bélico, podría ser "por tiempo indefinido". Los planes del Gobierno pasarían, añade Marhuenda, por darles a estos menores "una vida normal, estable y tranquila, alejados del ambiente bélico y de la extrema situación de pobreza que ya se vive en todo el país, mientras familiares y tutores reconstruyen casas, escuelas y servicios básicos necesarios para retomar la vida cotidiana".

Una vez recibida esta petición expresa de Kiev, esta ONG ya se ha dirigido a ayuntamientos como el Elche y Crevillente ante la petición del Gobierno de Ucrania de que "un órgano público certifique que es viable la acogida de menores", asegura en conversación el tesorero de la entidad, David Zarraute. Para ello, a su vez, necesitan el documento de solicitud de ayuda sellado por el Ejecutivo de Zelenski, que en principio les llegará esta semana.

Niños y niñas ucranianas, en una imagen de la ONG para recaudar fondos.

A diferencia de otras ocasiones, de años atrás o de este, cuando esta organización se empleó a fondo para sacar del país a niños y niñas que pertenecían al programa de acogida, el interlocutor del que reciben la autorización pasa de ser los padres, orfanatos o los tutores legales, al propio estado. "Anteriormente, sí que hemos venido tratando con centros de acogida o familias problemas estructurales, suele haber un padre o una madre con la patria potestad, pero es la primera vez que actuamos directamente con el Gobierno", añade Zarraute.  

Y es que, "la gran mayoría son huérfanos", afirma el representante de la ONG, además de otros casos de familias que han manifestado que, dada la situación, "no pueden hacerse cargo en estos momentos de sus hijos". 

"Esfuerzo grande"

En las reuniones con representantes de los consistorios alicantinos también se ha abordado la petición de fondos públicos "para hacer frente a este esfuerzo grande". Según estimaciones de Infancia de Nad, cada evacuación y acogida tendrá un coste de mil euros aproximados.

Cabe señalar, explican, que deben sufragar, por un lado, el transporte de estos menores, tanto dentro de Ucrania como fuera, desde Polonia a España. Como en anteriores ocasiones, se van a habilitar varios autobuses para evacuarlos. 

Para ello, deberán de contratar el vehículo, el conductor, traductores y abogados. Asimismo, una vez en Polonia, y para garantizar "una ruta segura", deberán ser alojados en hoteles. 

Más familias

"Necesitamos familias de acogida para estos niños", insiste el tesorero de la organización. De ahí la importancia de recoger donaciones, que se pueden realizar en esta página web. ¿Qué pasa si no se recogen suficientes fondos? "Pues que cada familia debería hacer frente a los costes de estancia y de comida, aunque eso no sería un problema porque la gente que acoge un niño suele estar concienciada de los gastos que conlleva", responde.

"Si hubiera recursos económicos suficientes, no tienen que poner nada", aclara. "Lo que pasa es que la gente ya se está olvidando del conflicto, cuando al principio fue una avalancha de donaciones, ahora ya ha decaído", reconoce David Zarraute.

"Y los problemas siguen estando, incluso diría que ahora son más, porque la población ucraniana que se ha quedado no tiene la forma de autoabastercerse, no saben si podrán cultivar para el invierno y todo es una enorme incertidumbre", sentencia.

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