Alicante

Las sociedades occidentales, con Europa a la cabeza, llevan tiempo experimentando un fenómeno que últimamente se ha ligado a otro, también en auge. Por un lado, el envejecimiento de la población; una tendencia que obliga a repensar las estructuras del Estado de bienestar de cara a aportar -cada vez más- una mayor prestación de los cuidados y servicios sanitarios de las personas de más edad

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Por otro lado, y sobre todo a raíz de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos, de los que se acaban de cumplir dos décadas, estas misma sociedades han asumido una mayor limitación de las libertades individuales a favor de un sistema de seguridad basado en la vigilancia activa a través de cámaras y otros dispositivos. 

¿Cómo aunamos estos dos fenómenos? Porque esa sensación de vigilancia, como apuntó este jueves la Universidad de Alicante, también se da entre las personas mayores. Con el pretexto de su cuidado, las cámaras y micrófonos no solo actúan como aliados del colectivo, sino que también conllevan una intromisión en la privacidad e intimidad que puede llegar a traspasar, sino límites legales, sí sociales y éticas.

A este respecto, y desde 2020, la Universidad de Alicante coordina el proyecto europeo 'Goodbrother' a cuyo frente se encuentra el profesor Francisco Florez Revuelta, del departamento de Tecnología Informática y Computación de esta institución académica. 

'Goodbrother'

GoodBrother - International Network on Privacy-Aware Audio- and Video-Based Applications for Active and Assisted Living (Red internacional sobre aplicaciones basadas en audio y video para la vida activa y asistida), tiene como objetivo principal promover colaboraciones entre expertos de diferentes disciplinas y países para compensar la sensación de continua vigilancia de un sistema basado en micrófonos y cámaras para el cuidado de personas mayores.

La Sede de Alicante de la UA ha sido escenario esta semana del encuentro del comité directivo y de los diferentes grupos de trabajo del proyecto en el que participan más de un centenar de expertos de 37 países europeos, Canadá, Estados Unidos y Túnez. Una reunión de dos días en la que han participado 25 de estos expertos de forma presencial y los restantes miembros a través de videoconferencia.

¿Se puede salvar la privacidad?

Allí se han abordado las cuestiones legales, sociales y éticas asociadas con el empleo de micrófonos y cámaras para monitorizar personas mayores o en situación de fragilidad, los métodos para preservar la privacidad de las personas monitorizadas, y las soluciones basadas en vídeo y audio para un envejecimiento activo y saludable que tengan en consideración la privacidad los usuarios.

El profesor Flórez, coordinador del proyecto, ya señaló en la presentación de este proyecto en 2020 que “las tecnologías para un envejecimiento activo y saludable tienen un gran potencial para contribuir a solucionar estas demandas sociales y de atención médica mientras se benefician de las oportunidades".

El investigador de la UA, Francisco Florez.

Es más, "los avances en visión por computador y procesamiento de audio permiten diseñar espacios inteligentes que puedan observar y escuchar el entorno y a sus ocupantes, pudiendo ofrecer servicios avanzados como prevención y detección de caídas, rehabilitación, ayuda a personas con demencia, apoyo a la vida cotidiana de personas mayores y sus cuidadores, etc.”

Sin embargo, la monitorización continua con cámaras y micrófonos puede verse como demasiado intrusiva o que quebranta los derechos a la privacidad, debido a la preocupación de que vídeos o audios sin procesar puedan ser observados por espectadores no autorizados o almacenados para un uso inapropiado. “Esto hace que la aceptación por parte de los usuarios sea baja porque crean una sensación de vigilancia continua, similar a la del "Gran Hermano", en la novela “1984” de George Orwell”, añadía Flórez.

Los desafíos éticos

Ahora, además, ha añadido algunas de las cuestiones que se han abordado en este encuentro como la importancia de “integrar a los usuarios finales en el diseño de estos servicios de monitorización”, de forma que esto incremente su aceptación. Otra de las cuestiones que suscitan un mayor debate, explica el profesor de la Universidad de Alicante, se refiere a los “desafíos éticos de estas tecnologías”.

Quién, cómo y cuándo tiene acceso a las imágenes o qué ocurre si el sistema reconoce algo para lo que no fue concebido. La reunión también sirvió para señalar la importancia de que estos sistemas cumplan los requisitos del reglamento General de Protección de Datos de la UE y también de reducir costes de estas soluciones de monitorización “para evitar que esto impida su adopción por parte de personas con recursos limitados”, señala Florez.

El comité de expertos, en Alicante.

Financiación 

GoodBrother está financiado con alrededor de 600.000 euros a través del programa Cooperación Europea en Ciencia y Tecnología, COST (European Cooperation in Science and Technology), una de las redes europeas intergubernamentales de coordinación de la investigación científica y técnica europea. Este es el primer proyecto COST que coordina la Universidad de Alicante.