Alicante

No se sabe con seguridad cuándo surgió la palabra "alicantina" como sinónimo de "treta, astucia o malicia con que se pretende engañar". No se sabe cuándo se acuñó ese significado ni cuándo apareció como uso común. Pero lo cierto es que en la última versión del Diccionario de la Real Academia Española (DRAE) en su versión web sigue figurando como segunda acepción. Y eso que en varias ocasiones desde el Ayuntamiento se ha pedido la retirada de la acepción.

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Alicantina, en el DRAE

El último, en un pleno municipal de octubre de 2017, cuando de forma unánime, bajo el mandato del tripartito de izquierdas (PSOE-Compromís-Guanyar), se acordó exigir a la RAE la eliminación de la referencia por peyorativa.

La petición se justificó en que como segunda acepción, tras el gentilicio -adj. Natural de Alicante, ciudad o provincia de España- ya aparecía en el primer diccionario de la lengua castellana editado por la Real Academia Española, el Diccionario de autoridades, publicado entre 1726 y 1739.

Como se explicó entonces, en aquel texto voz se hablaba de "la Germanía y gente baja que en su modo de hablar significa treta de bellaquería y disimulación maliciosa con que alguna persona engaña a otra, o se libra de que la engañen, o sale de algún empeño o aprieto".

"Alicantina" según el Diccionario de Autoridades.

Cabe la posibilidad, como ha explicado algún lingüista, que esta acepción proceda por asociación con otro significado más antiguo de la palabra "Alicante", como el nombre de una bestia semilegendaria. Enlazaría así con el comportamiento atribuido a algunos reptiles en la literatura mítica.

Sea como fuere, el acuerdo municipal debía llegar al Instituto de Lexicografía, donde sus miembros tendrían que analizar su eliminación por resultar peyorativos, malsonantes u ofensivos. A la vista de su pervivencia corrió la misma suerte que en 2001, cuando otro pleno municipal presidido por Luis Díaz Alperi, no logró el cambio.

Gabriel Miró

Entre los autores alicantinos no es una palabra extraña. Gabriel Miró en la compilación Del huerto provinciano (1912), tiene un texto en el que hace referencia expresa a este significado: El Presagio. En su artículo dice: "Naturalmente somos los alicantinos distraídos, indolentes y pacíficos. No cavamos nuestra alma con lentas y profundas meditaciones ni resistimos mucho tiempo un mismo pensamiento". 

Y prosigue: "Es verdad que lo nuevo, lo inesperado, nos intranquiliza y alborota, y que lo decimos y comentamos, y de todo contendemos muy ardientemente, viéndolo desemejante por excesos imaginativos. Mas luego vienen las zumbas y risas y el olvido, y somos dichosos en la dejadez, indiferencia y socarronería".

Para añadir: "Hay en el diccionario un vocablo que sospecho extraído de la cantera espiritual de nuestro pueblo. Alicantina, f. fam.: 'treta, astucia o malicia con que se procura engañar o no ser engañado'. De modo que no necesitamos de bizarrías, audacias ni de costosas empresas. Nos basta con una alicantina o varias, y se desliza nuestra vida placenteramente, contemplando el mar liso, bruñido, perezoso, y los campos, secos, amarillentos; todo cegador de lumbre, que hace entornar los ojos y nos predispone para una siesta eterna y venturosa".

Marchamo internacional

Uno de los declarados admiradores de Miró fue el dramaturgo gallego Ramón María del Valle-Inclán, quien muy posiblemente influido por estas palabras usó la acepción en la obra cumbre de su teatro del esperpento: Luces de Bohemia (1920). Le dio así marchamo nacional e internacional por el alcance de su obra. Así, en la escena "décimo tercia" hace decir a una portera: "Usted ha venido aquí a dar un mitin, y a soliviantar con alicantinas a estas pobres mujeres, que harto tienen con sus penas y sus deudas".

¿Laudatorio o peyorativo? Parece que mientras que Miró no ve en la acepción una connotación ofensiva, sino más bien elogiosa de cierta inteligencia, Valle-Inclán escoge el significado más negativo. Y es que en la treta hay "engaño" por definición, pero también "astucia" a la hora de ponerlo en práctica.