Alicante
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Los robos en el campo se han convertido en una lacra silenciosa que acecha a los agricultores alicantinos y que cada año causa decenas de miles de euros en pérdidas y trunca campañas. Bien lo sabe el presidente de Asaja Alicante, José Vicente Andreu, quien recibe los casos de sus asociados y que ha experimentado estas semanas en su propia finca dos grandes asaltos.

Los agricultores se han convertido en blancos sistemáticos de robos según el valor de mercado de sus productos, que van más allá de sus árboles y frutos.

En el caso del presidente de los agricultores alicantinos, se atacó al gasoil por su disparado precio y a la miel.

"Hace unos días, en una finca en Orihuela que tengo junto a mi hermano donde mantenemos colmenas para polinizar los frutales y sacamos algo de miel, entraron un viernes por la noche y se llevaron 400 kilos de miel ecológica que teníamos en el almacén. El año pasado a otro apicultor que me trae colmenas le robaron 200 colmenas cargadas de miel", lamenta a este diario.

"Se llevaron los 400 kilos de miel, que vendemos a 10 euros el kilo, y también toda la comida que teníamos guardada para que las abejas pasaran el invierno hasta la llegada de la primavera y la floración, valorada en 1.000 euros", suma

Semanas antes, en agosto, entraron a su finca de Orihuela y se llevaron 700 litros de gasoil que tenía en un depósito.

El robo de combustible es habitual porque los ladrones saben que los tractores y la maquinaria necesitan mucho carburante y, con el precio cerca de los dos euros el litro, encuentran en estos robos la oportunidad de hacerse con miles de euros en una noche.

"Se roba en función de cómo vayan los precios. En cuanto detectan que has comprado gasoil, te asaltan", indica.

"Te roban cientos de litros y es muchísimo dinero; un pedido de 2.000 litros me va a costar cerca de 4.000 euros, una barbaridad. Y no nos queda más remedio que tener el combustible en el campo porque los tractores están allí", apunta Andreu.

Uno de los últimos casos en la provincia es el de Marta Gutiérrez, una agricultora especializada en el cultivo del limón que una mañana descubrió cómo unos asaltantes se habían llevado este pasado verano más de 5.000 kg de limones de su plantación, ubicada en el municipio de Los Montesinos.

Tras los ladrones

Como cuenta José Vicente Andreu, en la asociación es frecuente que cada año se reporten casos de entradas que, en cuestión de minutos, pueden arruinar meses de trabajo.

Frente a estos delitos, la esperanza de recuperar los productos o hallar a los responsables es baja por la gran superficie de terreno en la que operan.

"Lo denuncié a la Guardia Civil, claro, pero es muy difícil y no pueden hacer nada", sostiene el presidente de Asaja.

"Puedes poner cámaras, alarmas o sistemas para ahuyentar a los ladrones, pero yo vivo a 30 kilómetros de donde tengo la explotación. Aunque salte la alarma, tardo como mínimo 20 minutos en llegar y en ese tiempo ya han actuado", se resigna.

Para luchar contra esta problemática, la Guardia Civil activa campañas como el recientemente iniciado Plan de Seguridad 2026/2027 para la temporada de recolección de Uva de Mesa Embolsada del Vinalopó, que incluye la divulgación de recomendaciones a los agricultores para prevenir los delitos en el sector y que ya ha propiciado la recuperación de 480 kg de uva robada y la detención de dos personas.