El mapa político de Orihuela se ha caracterizado históricamente por una anomalía local: la persistencia de un conglomerado político capaz de mutar de siglas sin perder el control de su electorado ni su capacidad para influir en el gobierno municipal. En principio de corte liberal lo que le debería haber llevado a apoyar al PP como llave de gobierno, pero no siempre ha sido así. En el fondo lo importante no ha sido su ideología, sino su control por parte de empresarios entre los que destaca el propietario de una televisión local, José Alcántara, interesado en influir en la política local.
Con siglas propias o con siglas nacionales (CL, CLR, Cs), durante años estos "liberales" han condicionado las políticas del Partido Popular. Su hilo conductor ha sido el de una autonomía pragmática capaz de pactar a izquierda o derecha según el escenario postelectoral, incluso en las mociones de censura.
El colapso de la formación de Albert Rivera en el ámbito nacional redujo prácticamente a cenizas la presencia institucional del partido en la provincia de Alicante, donde la aplastante victoria conservadora de mayo de 2023 extinguió las representaciones locales en los principales núcleos urbanos. Sin embargo, los naranjas dejaron tras de sí un puñado de actas dispersas en la geografía alicantina, concentrando en Orihuela un núcleo de tres concejales con peso determinante. José Francisco Aix (el portavoz) , María Luisa Boné y María del Mar Ezcurra constituyen la trinchera más sólida de esta corriente.
Tras la crisis de gobernabilidad previa y la paulatina liquidación de la estructura nacional impulsada en su día por Albert Rivera, la dirigencia local oriolana inició un proceso de reubicación estratégica. En este ecosistema sigue desempeñando un papel de orientación estratégica el exdiputado nacional Juan Ignacio López-Bas, figura clave en la transición desde el municipalismo del Centro Liberal Renovador hacia la órbita de Ciudadanos. Su vinculación con el proyecto político fundado por Edmundo Bal, articulado en torno a las siglas de "Cree" tras la experiencia asociativa de Nexo Plataforma, ha situado a Orihuela como uno de los laboratorios territoriales de esta nueva alternativa de centro liberal reformista.
No es el único refugio para los naranjas. Los otros 11 concejales repartidos por Daya Nueva, Aspe y otros municipios se debaten entre los movimientos de refundación o reconversión promovidos en ámbitos civiles y fundacionales, como el entorno de España Mejor propiciado por Miriam González, o la vertiente impulsada desde Cree que busca apoyarse en la base territorial ya consolidada en municipios clave. Los primeros no parecen tener intención de presentarse a las municipales, los segundos no lo han dejado claro.
El pasado mes de junio, Cs celebró en Madrid una Jornada Municipalista "En Marcha 2027", con dirigentes, afiliados y simpatizantes. Hablaron de municipalismo, pero su acto pasó inadvertido, sobre todo si se tiene en cuenta el alto nivel de representación que llegó a tener el partido de Rivera a escala nacional. Por eso ahora cada cual busca su futuro al margen de las antiguas siglas.
En Orihuela se juega otra liga ya que la prioridad inmediata trasciende las siglas nacionales y se centra en asegurar la cohesión de su base electoral local de cara a la cita con las urnas programada para mayo de 2027. Y a poder ser, arrebatar votos a los partidos a su derecha (PP y Vox) que durante los últimos tres años y medio han conformado un equipo de gobierno municipal sólido con bases en el centro urbano pero también en las pedanías y en la costa.
Y es que la geografía de Orihuela impone una complejidad añadida que exige soluciones políticas a medida. La distancia física y sociológica entre el casco histórico, las pedanías de la huerta y el núcleo urbano de Orihuela Costa ha propiciado históricamente la vertebración de sensibilidades independientes con reivindicaciones propias. Las relaciones operativas entre el entorno político de Aix y plataformas "independentistas" de la costa —como PIOC— o agrupaciones pedáneas responden a la necesidad de articular una red amplia capaz de aglutinar el posible descontento y disputar concejales en áreas donde las marcas tradicionales sufren desgaste.
El PSOE no está ni se le espera. Se han suspendido las primarias después de que el secretario general, Luis Quesada (de la cuerda de la actual portavoz y exalcaldesa Carolina Gracia), enviase una carta a los militantes autoerigiéndose candidato, frente al sector crítico que representa Antonio Zapata. Enfrascados en sus luchas internas, el grupo municipal de Gracia está haciendo una oposición prácticamente irrelevante.
A tres años de la cita electoral de 2027, el proceso de reagrupamiento del espacio liberal oriolano avanza en una triple dirección. Por un lado, mantiene viva la interlocución con las estructuras de ámbito estatal impulsadas por Bal y López-Bas para disponer de un paraguas legal reconocido. Por otro, alinearse con quienes quieren refundar Cs a través de Democracia 21 (España Mejor) de González. Y mientras tanto, afianzar los puentes con los movimientos vecinales e independientes de los distritos periféricos para asegurar un suelo electoral propio. En este punto, la pelota está en el tejado del actual portavoz José Aix y de los empresarios que apoyan desde los años 90 el proyecto supuestamente reformista.
