alicante

"El juego se ha convertido en espectáculo, con pocos protagonistas y muchos espectadores, fútbol para mirar, y el espectáculo se ha convertido en uno de los negocios más lucrativos del mundo, que no se organiza para jugar sino para impedir que se juegue".

Esta reflexión del escritor uruguayo Eduardo Galeano, tan presente en unos días en los que el intento de creación de la Superliga por los gigantes europeos ha derivado en una especie de debate sobre el llamado fútbol moderno, preside la presentación de un modesto club cuyos valores están lejos de la lógica de mercado. 

Hablamos del Club Deportivo Popular Orihuela Deportiva, el primero de la Comunidad Valenciana de accionariado popular, con 110 socios actualmente, y comprometido con causas que incomodan o ignoran en las ligas profesionales, como la defensa de colectivos LGTBI o de las personas inmigrantes. 

El de Orihuela, que cumplió cinco años el pasado jueves, representa un modelo alternativo, el del fútbol popular, formado por clubes cuya propiedad escapa a fondos de inversión, jeques o multimillonarios, ya que pertenece a sus socios, los cuales deciden el devenir de la entidad en asambleas y los precios de sus abonos y carnets siempre son bajos. 

Fútbol popular

Son unos 15 en España y todo comenzó con el Atlético Club de Socios cuando en 2007 decidió constituirse como protesta contra "la mala gestión" que estaba tomando la directiva del Atlético de Madrid. Desde entonces han llegado a disputar liga preferente. 

Por su parte, el Orihuela Deportiva se encuentra en primera regional y ha logrado en todo este tiempo un ascenso. "Tenemos una visión romántica del fútbol", contesta Javier Aguilar, vicepresidente y portavoz. ¿Qué significa eso? Le preguntamos. "Significa, entre otras muchas cosas, que somos un club sin deudas", responde. 

La hinchada del club oriolano, en imagen reciente.

Se refiere a las que sí ha venido arrastrando el otro club de la ciudad de la Vega Baja, el Orihuela Club de Fútbol, actualmente en Segunda B, en cuya directiva han ido pasando varios empresarios, entre otros, el polémico industrial Ángel Fenoll, envuelto en una supuesta red corrupta relacionada con la contrata de basuras de la localidad y de la que quedó absuelto, con el resto de encausados, por la nulidad de las escuchas telefónicas. 

Apoyo LGTBI

Asimismo, el Orihuela Deportiva, que debe su nombre al histórico club fundado en 1944 y desaparecido en 1994, ha roto moldes en el aspecto social. Por un lado, hace un par de años presentaron una camiseta, la del portero, con la franja con la bandera LGTBI y el logo de Atrévete, la primera asociación de Orihuela que da apoyo y visibilidad a este colectivo. 

Desde entonces, el portero del primer equipo y del filial luce estos colores reivindicativos en un terreno de juego a veces hostil, reconocen desde el club, en el que la homofobia y el rechazo al homosexual siguen muy presentes.

La camiseta de homenaje a los combatientes republicanos.

Antirracista y republicanos

También sigue presente en el fútbol los ataques a los jugadores inmigrantes. Son incontables los episodios racistas que se suceden cada fin de semana en los campos españoles, una lacra que también ha sufrido el Orihuela Deportiva, con insultos a su jugador marroquí, y que tratan de revertir con campañas constantes con la fundación Vega Baja Acoge, que trabaja por la integración de las personas de fuera. 

Por último, también fue muy sonada la indumentaria que confeccionaron con motivo del 75 aniversario de la liberación de París de la ocupación alemana. Con ilustraciones basadas en la novela gráfica 'Los surcos del azar', de Paco Roca, rindieron homenaje a los combatientes de 'La Nueva', formado por republicanos españoles, entre ellos el exteniente de Alcalde de Orihuela, Amado Granell, quien fue de los primeros en pisar la Francia liberada. 

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