La dirección nacional del PP, en boca de su secretario general, Miguel Tellado, oficializó el pasado viernes a Luis Barcala como candidato del PP a la Alcaldía de Alicante para 2027. Una decisión que, observada aisladamente, parece un simple trámite. Sin embargo, deja de serlo cuando se constata que, a día de hoy, prácticamente ningún otro gran candidato popular de la Comunitat Valenciana ha recibido una ratificación semejante.

Los que llevamos en esto del periodismo político años sabemos que no iba a ser de otro modo. Génova no cambia a un alcalde que ha ganado (y que todo parece indicar que seguirá ganando) por un candidato que no se sabe cómo resultará ante las urnas. La única vez que lo ha hecho en todo el tiempo que llevo cubriendo información política en Alicante fue cuando Miguel Valor, que había accedido al cargo de alcalde de forma transitoria tras la dimisión de Sonia Castedo, no reunía las condiciones de salud para permanecer en el cargo cuatro años más.

Lo único que podía haber alejado a Barcala de la candidatura es que en el escándalo de la adjudicación de las viviendas de VPP de Les Naus se hubiese visto directamente implicado él. Ni fue un proyecto que él puso en marcha, ni adjudicó las viviendas a sus actuales propietarios (lo visó la Conselleria de Vivienda de Susana Camarero), ni se ha visto beneficiado por esas adjudicaciones. ¿Confió en una concejal y en una directora general salpicadas por el asunto? Sí. Pero todavía queda mucha investigación política y judicial y ni siquiera está claro que ambas personas vayan a ser condenadas.

El 'caso Les Naus' mucho tiene que estirarse para que finalmente penalice al actual alcalde de Alicante. En estos momentos, y a pesar del interés mediático y político para descabalgar a Barcala del hipódromo de las municipales del 2027, parece un asunto absolutamente amortizado. Al menos así lo evidencian algunos sondeos que se han realizado en los últimos meses en la ciudad. Es más, si va a beneficiar a alguien es a Vox, no a los competidores directos de Barcala. Y ya sabemos que Vox tiene un techo electoral que se sitúa por debajo del 20% en todos los comicios celebrados hasta la fecha.

En suma: Barcala es uno de los principales activos electorales del PP valenciano como alcalde de la segunda ciudad de la Comunitat; mantiene un perfil propio asentado durante años que combina con el tirón electoral de la marca PP sin ninguna fricción; ha sobrevivido políticamente a los ataques directos y personales que le han hecho en el 'caso Les Naus'; y conserva una expectativa electoral sólida pese al posible desgaste de los últimos meses.

Todo lo cual no significa que desde la dirección nacional no confíen en Juanfran Pérez Llorca como timón del partido hasta 2027 y candidato a la Generalitat. Génova tiene sus tiempos y otros frentes que ir solucionando hasta que llegue esa confirmación. Los mensajes públicos de Miguel Tellado en las últimas horas permiten una lectura más institucional: ha habido una ratificación clara de Barcala pero también un respaldo explícito a la gestión de Pérez Llorca y apelación constante a la unidad del partido.

La voluntad de Génova parece querer asegurar uno de sus principales activos municipales mientras mantiene congelado el debate orgánico autonómico. Y aplazará su ratificación mientras persistan movimientos que reclaman un congreso ordinario y una redefinición de liderazgos porque ratificar a Barcala no abre conflictos en el seno de la organización pero convocar un congreso sí podría abrirlos. El partido prioriza la estabilidad institucional al interés de unos y otros por ser ratificados. Todo llegará.