Dos meses después del estallido de la guerra entre EEUU/Israel e Irán, siguen siendo muchas las incertidumbres sobre el modo en que se va a resolver el conflicto. Cada día nos desayunamos con un nuevo órdago de un lado o de otro. Y mientras los precios del combustible y otros bienes imprescindibles para el desarrollo de la economía siguen subiendo, nadie sabe quién podrá volar las próximas vacaciones de verano y la carrera por la IA sigue incrementando el consumo de recursos, como explicó esta misma semana el divulgador tecnológico Jon Hernández en Alicante.
Nada de lo que hagamos desde Alicante, desde España o desde Europa puede cambiar el destino de lo que se nos avecina, sea el que sea. Hace tiempo que dejamos de ser un actor principal de este drama que es la historia universal, para convertirnos en actores secundarios, muchas veces y mucho más tiempo entre bambalinas, que en la escena principal.
Lo que no impide que tomemos distancia para comprender cómo está cambiando el rumbo de la historia tal y como la conocemos. Para ello les propongo una lectura: El eje del mundo que viene. Cómo está Indo-Pacífico transformando el orden mundial (Ariel, abril de 2026), de Juan Luis López Aranguren.
¿Y si no debemos fijarnos en lo que está sucediendo en Medio Oriente sino en el Indo-Pacífico? Esa es la principal tesis de este profesor de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales de la Facultad de Derecho de Zaragoza y doctor internacional en Comunicación. La reciente guerra a las puertas de Asia (siempre desde nuestra visión eurocéntrica) solo es un apéndice de la verdadera guerra que se está gestando, si nadie lo remedia, en su orilla más oriental.
Con inmensos países plagados de recursos y economías a la vanguardia del mundo que ya disputan el relato a EEUU. Un modelo internacional que está más cerca de la bipolaridad de la Guerra Fría que del futuro monocromático que auguró Francis Fukuyama tras la caída del Muro de Berlín.
Es probable que el lector informado tenga ya sobrado conocimiento de lo que expone el ensayo de López Aranguren: una guerra encubierta por el silicio, por las fábricas de semiconductores de TSMC. Y al mismo tiempo tiene los rasgos inconfundibles del pasado: la hegemonía marítima, la autarquía o nacionalismo (en este caso chino, que quiere reunificar sus dos realidades territoriales y políticas).
Pero hasta llegar al momento actual, el profesor López Aranguren se sumerge en la historia de una de las zonas de la Tierra con mayor historia y extensión que muchas veces ha sido desdeñada por los observadores occidentales. La India, China, Japón, las dos Coreas, los gigantes tecnológicos... Es en esa latitud en la que actualmente podemos encontrar el centro de gravedad del mundo. Es precisamente allí donde se está desplazando la geopolítica de la mano de la lucha por la tecnología. Y es por eso por lo que es tan importante estrangular su proveedor de energía de origen fósil, el estrecho de Ormuz.
Siempre he huido de análisis totalizantes que buscan hallar todas las respuestas en un único fenómeno político. Por fortuna, ensayos como este no pretenden explicarlo todo, sino qué está pasando al otro lado del mundo y cómo nos puede afectar en el futuro inmediato. Este libro ofrece una mirada útil y bien enfocada sobre una región decisiva para entender el presente y lo que está por llegar. Invita a pensar desde la complejidad sin renunciar a una tesis clara: "Hoy, el Indo-Pacífico es nuestro Tambora (...) reconfigurando un mundo que solo nuestros descendientes podrán ver y comprender. En sus aguas se escribe también nuestra historia".