Si hay un argumento que suscite consenso en el mundo festero, es considerar la creciente complejidad de ser presidente de foguera o barraca -especialmente en el primer apartado-. En pocos años se ha acentuado la burocracia, rápidamente extendida en una casi abrasadora digitalización que, me consta, ha pillado y sigue pillando con el pie cambiado a numerosos dirigentes.

Viene esta reflexión a colación, para dedicar esta tribuna a los presidentes más longevos que han sostenido a través de sus respectivos distritos el devenir de les Fogueres, a lo largo del tiempo. En el pasado dos fueron las figuras que marcaron la cima de la permanencia como responsables de distritos.

El récord, casi irrepetible en nuestros días, lo consolidó el llorado José María Lorente, mandatario de Carolinas Altas durante 42 ejercicios consecutivos, desde las hogueras de 1978 hasta las de 2019. Prácticamente la mitad de la historia de nuestra celebración, en una incansable labor que llevó a su barrio a una añorada cima festera, no solo en Alicante, sino en el conjunto de la Comunidad Valenciana.

A notable distancia se encuentra uno de los foguerers más entrañables entre los años 60 y el fin de siglo, como fue Alfonso Garrigós, tres décadas consecutivas presidiendo la foguera Calderón de la Barca -entre 1966 y 1995-, y generando en su andadura generaciones de foguerers de enorme trascendencia, que actualmente representa su nieto Sento Garrigós, impecable cabeza de este distrito.

Pero evoquemos a los presidentes de distrito actuales más veteranos, contando que todos lo seguirán siendo este nuevo ejercicio. De ellos, el testigo de la veteranía lo encabeza Isidro Antón, con su eterna sonrisa y bonhomía, nada menos que 34 ejercicios al frente de Ángeles-Felipe Bergé -desde 1991, el segundo presidente más dilatado de la historia de nuestras fiestas-. Igual que en Garrigós, ha logrado transformar este distrito, apostando por la fuerza de la juventud.

Uno menos que Antón -33 años- se encuentra Manuel Gómis, verdadero factótum de Hernán Cortés, casi siempre apostando por la militancia en categoría especial, en la que triunfó en 1992 y 1994. Pocos años después, en el verano de 1994 se incorporaba Vicente Baeza como presidente de Carolines Baixes, en una andadura extendida durante treinta años, y que en los últimos tiempos dominada por una entrega definida casi como hálito vital, realmente admirable.

Con menor antigüedad, pero igualmente reseñable, citaremos a Carlos Gosálbez, que en 1999 vivió sus primeras fiestas como presidente de Sagrada Familia, y que va a disfrutar sus bodas de plata en el cargo, con el logro absoluto de consolidar su comisión en categoría especial y, sobre todo, convertirla en una de las más numerosas de la ciudad.



Cerramos esta galería de veteranos con otro mandatario que este año cumplirá sus bodas de plata como tal, pero que alberga la singularidad de haberlo propiciado en dos distritos -Sèneca-Autobusos y Port d’Alacant- de manera intermitente, y que las hogueras de 1980 fueron las primeras en las que ejerció como tal en el primero de dichos distritos. Hablamos de Josep Amand Tomàs, que solo en 1991 y 1992 presidió Port d’Alacant, y que desde 2011 encabeza ininterrumpidamente una comisión con cuatro triunfos en especial, destacando su directa implicación cultural.



Mi respeto a todos ellos. Dedicar media vida a crecientes responsabilidades de manera desinteresada, ha hecho, hace y hará siempre grande a nuestra Festa.