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Un hombre ha sido condenado a 22 años y cuatro meses de prisión por dos delitos continuados de abuso sexual con acceso carnal cometidos contra sus dos hijastras, Diana y Daniela, que comenzaron cuando estas tenían 10 y 8 años y que se prolongaron durante más de diez años en Alicante.

La Sección 2ª de la Audiencia Provincial de Alicante ha dictado sentencia condenatoria contra el hombre, que se aprovechó de la relación de superioridad y confianza que ejercía sobre ellas como figura paterna.

Se le imponen 11 años y 2 meses de cárcel por cada uno de los dos delitos, sumando un total de 22 años y 4 meses. El tiempo máximo de cumplimiento efectivo será de 20 años.

Las menores llegaron a España en 2011 desde Bolivia a Altea para vivir con su madre y el condenado, con quien formaron un núcleo familiar y al que llamaban "papá".

La sentencia detalla cómo el acusado fue manipulando y abusando de ambas por separado, sin que ninguna de las hermanas supiera lo que le ocurría a la otra.

En el caso de Diana, los abusos comenzaron alrededor de su undécimo cumpleaños en 2012 con tocamientos que, poco a poco, escalaron hasta agresiones sexuales con penetración.

El procesado la coaccionaba para mantener el secreto, amenazándola con contarle a su madre que hablaba con otros chicos. Los abusos continuaron durante años en los momentos en que la madre trabajaba, hasta que cesaron en el curso 2017-2018 cuando la joven se negó en rotundo a continuar.

Con Daniela, el condenado comenzó a abusar de ella de madrugada aprovechando el reducido espacio de su vivienda familiar en Altea. A partir de los 9 años, la obligaba a practicarle felaciones. El agresor le hacía creer que el sexo "era amor" y que era una forma de mostrar cariño familiar.

Los tocamientos y abusos continuaron incluso hasta las navidades de 2022 a 2023, aprovechando que había sido admitido en la vivienda como apoyo tras un intento de suicidio reciente de la joven.

La resolución judicial hace especial hincapié en las graves e intensas secuelas que estos hechos han dejado en el desarrollo personal de las hermanas. A causa de estos abusos, las jóvenes sufren en la actualidad un trastorno de estrés postraumático crónico y reactivo a los prolongados episodios de abuso.

Además de la condena de prisión, el acusado tiene prohibido acercarse a menos de 500 metros o comunicarse por cualquier medio con las víctimas durante un plazo de 16 años. Inhabilitaciones profesionales y tutelares: Se le priva del ejercicio de la patria potestad, tutela o guarda por 6 años.

Además, queda inhabilitado para cualquier profesión u oficio que implique contacto regular y directo con menores durante 20 años.

Deberá indemnizar con 80.000 euros a Diana y con 100.000 euros a Daniela por los daños morales y perjuicios sufridos.