Elche

Hace 124 años (el 4 de agosto de 1897), un joven de Elche que se encontraba trabajando en la finca ilicitana de La Alcudia -a tres kilómetros del centro de Elche-, Manuel Campello, se vio obligado a levantar una piedra para continuar con sus labores agrícolas. Debajo de ella se encontraba el que sería el descubrimiento más singular de la cultura ibera, durante años cuestionado, y hoy el objeto de deseo de museos y ciudades: la Dama de Elche.

Aseguran los estudiosos que esta pieza de 65 kilos y 56 centímetros había sido preparada específicamente para ese descanso de milenios. Inclinada a su derecha, mirando al sureste, sobre dos losas de piedra de cantería. En el interior de un semicírculo de losas protectoras y los huecos rellenados con arena procedente de la playa ilicitana de La Marina.

Sin embargo, el mayor ataque recibido por el busto no fueron las inclemencias meteorológicas ni el paso del tiempo. Desde su descubrimiento siempre ha habido quien ha defendido la tesis de su inautenticidad. Quizás, la que más triunfo fue la del hispanista estadounidense John F. Moffitt, que dedicó un estudio completo sobre su supuesta falsificación.

Para el estadounidense, el hecho de que la talla no se pareciese a nada de la época ibera era una de las razones que le hacían sospechar de que fuese una falsificación del siglo XIX. Otra escultura similar, descubierta en 1987 en Guardamar, la Dama de Cabezo Lucero, echó por tierra esta precaria hipótesis.

Dama de cabezo Lucero, Guardamar.

En 2011 científicos españoles del CSIC terminaron con todas las especulaciones. En el hueco de su parte posterior se descubrieron partículas de carbón con elementos fósforo y calcio propios de una composición ósea. Comparados con otros hallazgos similares dictaminaron que el busto en realidad era una urna funeraria y que había conservado cenizas humanas. 

También pudieron datar con relativa precisión la escultura: finales del siglo V o principios del siglo IV a.C. Así que al menos había permanecido enterrada en Elche veintitrés siglos. Pero apenas quince días desenterrada siguió en su ciudad, antes de viajar a París. Ya sólo volvería de visita.

París y Madrid

El 11 de agosto de aquel mismo año el arqueólogo francés Pierre París, que había acudido a ver el drama sacro del Misteri, adquirió el busto por 4.000 francos (5.200 pesetas de la época).

El Museo del Louvre de París no dudó en exponerla al público durante más de cuatro décadas. La "Reina Mora", como la habían bautizado en Elche, pasó a denominarse oficialmente la "Dama de Elche" después de ser expuesta temporalmente como una "venus".

En 1941, un acuerdo entre Francisco Franco y Pétain, permitió el regreso de ésta y otras piezas arqueológicas españolas cruzando los Pirineos. Desde esa fecha hasta 1971 fue expuesta en el Museo del Prado de Madrid. La Dama era la mejor prueba de la antigüedad de la "cultura española", explicaba el régimen. Se trataba de una "conquista nacional y arqueológica", en palabras del escritor falangista Ernesto Giménez Caballero.

La Dama de Elche y, al fondo, la 'Inmaculada' de Murillo tras regresar de Francia. Archivo Martín Santos Yubero

En 1965, el Gobierno de Franco permitió que la Dama regresase a Elche durante 14 días para una exposición sobre el arte ibero. En 2016, el Gobierno del socialista José Luis Rodríguez Zapatero, hizo otra cesión temporal al museo arqueológico ilicitano, MAHE, preparado concienzudamente para su muestra.

Entre tanto, la Dama tiene residencia fija en el Museo Arqueológico Nacional, que la define como "uno de sus principales tesoros".

A principios de este milenio, el entonces presidente de la Diputación de Alicante, Julio de España, impulsó el escaneado y reproducción de la Dama para exponer una réplica en el Museo Arqueológico Provincial (MARQ). Se realizaron 1.000 tomas con dos escáneres 3D, y cada toma estaba generada a 300.000 ángulos. Esta réplica ha viajado incluso a Teheran.

Reivindicación

Ayer mismo, el alcalde de Elche volvió a reivindicar una cesión del busto a la ciudad: "Estoy convencido de que estamos en la antesala del retorno de la Dama a Elche", previsiblemente para el 125 aniversario del descubrimiento el verano que viene.

El alcalde de Elche, Carlos González, ayer junto a una réplica.

“Trabajamos para que se produzca la cesión en el contexto de una gran exposición de arte ibero que realce aún más la presencia de la Dama en la ciudad”, ha señalado el primer edil ilicitano.

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