La industria hotelera de la Comunitat Valenciana ha cerrado la segunda quincena de agosto con una ocupación media del 92,7 %. Todos los destinos de la región han superado el 87 % de ocupación y muestran un crecimiento moderado respecto a 2025. Sin embargo, el debate de este verano no gira solo en torno al volumen, sino a las tarifas.
Ante las voces críticas, la secretaria general de HOSBEC, Nuria Montes, defiende con firmeza el actual nivel de precios. "Efectivamente estamos en el verano en el que el precio de los establecimientos hoteleros está en su franja más alta de la historia", admite Montes de forma directa.
Pero lejos de considerarlo un problema, Montes asegura que es el resultado directo de una estrategia buscada. "Esto es lo que queríamos, esto es por lo que trabajamos", afirma rotunda, señalando que la fuerte demanda demuestra que hay mercado para este posicionamiento.
"Hemos creado un producto de calidad porque este incremento de precios no se ha hecho a costa de nada, se ha hecho a costa de una inversión milmillonaria tanto en establecimientos hoteleros, en oferta complementaria en municipios", defiende Montes.
Esta reconversión tuvo su punto de inflexión durante la crisis sanitaria. "La pandemia sirvió para muchas cosas y hubo un cambio de filosofía empresarial", rememora Montes. En lugar de volverse precavidas, muchas empresas adelantaron sus proyectos de modernización aprovechando el periodo de baja actividad.
Solo en el año 2021, se estaban invirtiendo más de 330 millones de euros en la reforma hotelera de la Comunitat Valenciana. Esta tendencia se mantiene vigorosa: en el primer semestre de 2026, la reforma hotelera en España movilizó más de 1.077 millones de euros.
Más ocupación no es ganar más
Estas renovaciones representan un coste de entre 750 y 1.500 euros por metro cuadrado en intervenciones estándar, elevándose por encima de los 2.500 a 3.000 euros en proyectos de alta gama. HOSBEC insiste en que elevar los ingresos ha sido posible precisamente por esta renovación de instalaciones.
No obstante, la patronal lanza una advertencia contundente: "Incrementar la ocupación no equivale a ganar más". Los costes operativos están subiendo a un ritmo que iguala o supera al de los ingresos, presionando severamente la cuenta de resultados.
HOSBEC identifica cuatro frentes de presión que recortan la rentabilidad. El primero es el coste laboral, que sufre subidas pactadas por encima del IPC, el aumento del Salario Mínimo Interprofesional y la subida de cotizaciones. A esto se suma el absentismo laboral, que lastra la productividad y obliga a redistribuir las tareas entre la plantilla, tensionando el servicio.
La factura energética es el segundo gran obstáculo. El coste acumulado de la energía en España se ha disparado un 46,5 % entre 2021 y 2026, alcanzando máximos este agosto con subidas de la electricidad de doble dígito. En una actividad donde la climatización es ineludible, este impacto es directo y estructural en los márgenes.
El tercer factor es la cesta de la compra. Las materias primas para restauración han registrado fuertes aumentos interanuales, destacando subidas del 22 % en huevos, 18 % en carne y 17 % en café. Sin embargo, los hoteles asumen parte de este golpe para no mermar su competitividad ante el cliente.
El cuarto elemento es la amortización anualizada de las inversiones realizadas, que compromete los ingresos presentes para cubrir la modernización de los años previos.
A pesar de estas tensiones, Montes defiende que este modelo de negocio está firmemente anclado al territorio. "Tenemos un valor y es que una gran parte del sector turístico está en manos de empresarios locales", resalta.
Frente a las grandes cadenas que cotizan en bolsa y reparten dividendos, Montes defiende que el empresariado local consume y reinvierte la riqueza generada en la propia región.
El esfuerzo por mejorar la experiencia del cliente también ha llevado a adaptar los hoteles frente a los rigores meteorológicos. Montes desvela que este verano "los hoteles de la Comunidad Valenciana se han revelado como oasis climáticos".
Temporadas más largas
Los establecimientos han acondicionado zonas exteriores con sombras, vegetación, arbolado y sistemas para rebajar la temperatura exterior, ofreciendo un refugio confortable.
De cara al futuro inmediato, Montes observa un cambio de comportamiento social global. "La gente pone el leisure, el ocio y los viajes, en un punto prioritario de gasto, solo por detrás de la alimentación", asegura. Esto explica que aeropuertos como Alicante, Valencia o Castellón baten récords de pasajeros mes tras mes.
Este apetito viajero está permitiendo reducir la estacionalidad en provincias tradicionalmente estivales como Castellón o Valencia. Zonas que antes cerraban en septiembre ahora abren en marzo y alargan la temporada hasta noviembre.
Y el trono de julio y agosto
Sin embargo, Montes descarta que julio y agosto vayan a perder su trono en el corto plazo. "Dependemos muy mucho de los periodos de vacaciones escolares y de vacaciones de sectores industriales", recuerda, advirtiendo de que mientras los colegios cierren en verano, la temporada alta seguirá concentrándose en esos meses.
No obstante, el otoño y el invierno suaves permiten que la actividad turística siga expandiéndose con fuerza por sus extremos.
