Benidorm

Los hoteleros de Benidorm, ciudad que acapara casi el 20% de las plazas del Imserso en toda España, se plantean no concurrir el año que viene al programa de vacaciones a mayores al considerar que será "absolutamente insostenible" por la congelación de precios anunciada por la ministra Ione Belarra.

La titular de Derechos Sociales del Gobierno de España descartó a mediados de semana cualquier tipo de ajuste en los precios que se están pagando por los paquetes del Imserso, de entre 23 y 25 euros por persona y día en régimen de pensión completa.

Los hoteleros de Benidorm, agrupados en la patronal Hosbec, ya consideraban "absolutamente insostenibles" estas tarifas en 2019, algo que se verá acentuado por el incremento de los precios de suministros como la alimentación y, sobre todo, la energía.

El anuncio de Belarra indignó a los hoteleros hasta el punto de que pidieron su dimisión, aseguraron que estaba "condenando la continuidad del programa" y amenazaron con no participar en él en la temporada 2022-2023, cuya comercialización en teoría comienza en septiembre.

La secretaria general de Hosbec, Nuria Montes, aseguró que, con las condiciones actuales, el Imserso había pasado a ser un programa de "miseria sostenida" a "ruina total". "Nadie va a querer trabajar en esas condiciones. Es cargárselo de manera indirecta", apuntó.

Los empresarios han defendido durante años la necesidad de elaborar un estudio de costes antes de fijar los precios del Imserso, al asegurar que estaban "absolutamente fuera del mercado".

Sin embargo, uno de los problemas con los que se ha encontrado la iniciativa privada es el encontrar un interlocutor válido, ya que el programa se gestiona desde el Ministerio de Derechos Sociales, no desde una cartera económica.

Es por esto por lo que la patronal considera que no se tienen en cuenta las empresas receptoras a la hora de establecer "una hoja de precios realista y que cubra las necesidades de todas las partes". De hecho, uno de pilares del programa es la desestacionalización y, por lo tanto, el mantenimiento del empleo durante la temporada baja, algo que, si las cosas no cambian, estaría "en peligro".

En este sentido, el responsable de hostelería de UGT en la provincia de Alicante, Manuel Ramón Román, se mostró "preocupado" por las declaraciones de la ministra: "Siempre que se prorrogue es una buena noticia, pero también entendemos que se tienen que actualizar precios porque los costes energéticos se han disparado. Y si las tarifas se mantienen es posible que vaya a repercutir en el empleo".

Para Román, "el problema es que los precios que se pagan son los mismos de hace tres años, y no tiene que ver nada lo de hace tres años con la situación actual. Mucho menos en hoteles de más categoría como los cuatro estrellas".  

"En riesgo evidente"

También se ha pronunciado sobre este asunto el secretario autonómico de Turismo, el socialista Francesc Colomer, que calificó de "decepción enorme" y de "error" el anuncio de la ministra.

Colomer aseguró que si no se ajustan las tarifas se condenará "a la ruina al sector turístico", y todo "a pesar de las numerosas peticiones de consenso y diálogo formuladas".

El secretario autonómico recordó que el Imserso es "un programa de éxito durante décadas" y que estará "condenado al fracaso si no somos capaces de comprender e interpretar el mundo que tenemos".

Colomer hizo alusión al encarecimiento de los suministros y, por lo tanto, de los costes de producción, a "una inflación de dos dígitos" y a otros factores que "endurecen el mantenimiento y congelación de precios". Esto repercute directamente "en una pérdida dramática y cruel de la rentabilidad inexistente para el sector turístico hotelero".

Colomer también recordó que el Imserso tiene "dos almas": por un lado, la social, que es la que proporciona "vacaciones y felicidad a los mayores"; y por otra la industrial y turística, que sirve para mantener empleo y puestos de trabajo. Es esta última vertiente la que "permanece condenada a sembrar y generar miseria" con la congelación de precios.

La continuidad del programa, a su entender, "está en un riesgo evidente" por "falta de sensibilidad y de reflejos", cuando sería sencillo "sentarse a hablar y ver dónde este empieza a fracasar y ponerle remedio".

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