Alicante

El año 2022 será clave en el paso definitivo que quiere dar la provincia de Alicante para situarse en los puestos de cabeza del turismo congresual en España. Al año siguiente, si todo sigue según lo previsto, comenzarán las obras de dos grandes centros de congresos en las ciudades de Alicante y Elche con edificios singulares y polivalentes.

Para ello ha sido necesaria la colaboración y el diálogo entre instituciones gobernadas por partidos políticos antagonistas, como la Diputación Provincial y el Ayuntamiento de Alicante (PP-Cs) de un lado, y el Ayuntamiento de Elche y el Puerto, en manos del PSOE y sus socios.

El turismo de Congresos supone ya un impacto directo de 29 millones de euros anuales para la ciudad de Alicante sin tener un edificio acorde a las necesidades para su expansión, los grandes congresos nacionales e internacionales. Los intentos por construir un gran palacio con este fin se diluyeron con la crisis financiera de 2008.

Actualmente hay un consorcio, Alicante Convention Bureau, que aglutina las actividades en espacios tan diferentes como el Adda, el Palacio de Congresos del Colegio de Médicos, el Marq, el Castillo, el Aula de Cultura de la Fundación Caja Mediterráneo o el Museo de la Ocean Race. Pero tienen un límite de aforo que no se corresponde con una planta hotelera de 4.300 habitaciones que corresponden a unas 8.500 plazas hoteleras.

La ciudad necesita un edificio singular para asemejarse a Cartagena o Málaga en este tipo de actividades. Y lo mismo sucede, de forma más agravada, en Elche. La ciudad de los tres Patrimonios de la Humanidad cuenta con el centro de Congresos de Porta de la Morera, de titularidad municipal. Pero apenas puede acoger eventos de menos de 500 personas. Un nuevo edificio mucho mayor puede ser la espoleta para la ampliación de plazas hoteleras en la ciudad, que apenas cuenta con unos cientos de camas.

Los escollos

Mientras el edificio de Alicante será sufragado en un tercio al menos por el Ayuntamiento de la capital, en el de Elche la inversión será completa por parte de la Diputación, que ha tendido la mano a la Generalitat para asociarse al proyecto. Y es que Elche siempre ha reivindicado una inversión propia recriminando a la institución provincial que históricamente ubicase las mejores infraestructuras en Alicante, como el Museo Arqueológico Marq o el Auditorio Adda.

Sin embargo, el consistorio de la segunda ciudad de la provincia -y tercera de la Comunidad Valenciana en número de habitantes- ha tenido que ceder ante la institución provincial en la ubicación. Desde un inicio el alcalde socialista, Carlos González, se blindó en que debía construirse en el barrio de El Carrus, uno de los más deprimidos de España. Frente a esta pretensión, la Diputación contrató un estudio técnico hecho por la UMH que descartó esa posibilidad. La revitalización de la zona es imposible con un edificio de estas características.

Está previsto que en el plazo de semanas se pueda anunciar la ubicación definitiva, en el cuadrado central de Elche entre la avenida de la Libertad y el Ayuntamiento, donde están las mejores conexiones y el grueso de la planta hotelera de la ciudad.

En Alicante, el lugar se está consensuando con la Autoridad Portuaria (Estado-Generalitat), y muy posiblemente se decidan por el solar de las dársenas 7 y 9. Ya han comenzado los trámites burocráticos para cambiar de clasificación el suelo.

En los presupuestos provinciales para 2022 hay sendas partidas destinadas a los proyectos una vez se clarifiquen las ubicaciones. El objetivo de todos es iniciar los trabajos cuanto antes, a ser posible, en el año 2023. Año electoral.

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