Alicante
Publicada

Antoni Forner es un referente del talento alicantino de científicos en el extranjero. En 2025 recibió el premio Princesa de Girona de Investigación mientras sigue desarrollando su carrera en los Países Bajos con un equipo de investigación joven y bien financiado. Su trabajo se centra en modernizar el sistema energético para que sea más sostenible y este martes lo explicará en el Espacio Séneca a las 19 horas.

Formado en la Universidad de Alicante, con 22 años decidió emigrar al terminar su carrera. "Me siento un privilegiado por hacer el trabajo que me apasiona", cuenta para EL ESPAÑOL. Sin embargo, reconoce las dificultades para retornar a España. "No es tan fácil volver con unas condiciones competitivas para hacer ciencia de primer nivel", admite el investigador.

Forner lidera un equipo que diseña soluciones para la transición energética. "Las renovables no producen una generación constante. El sol no siempre brilla y el viento no siempre sopla", explica con claridad. Por ello, defiende la necesidad de instalar una "capacidad de almacenamiento bestial" en nuestro país.

El problema es que "ahora mismo no existen baterías, no existen tecnologías, que funcionen bien para ese objetivo: el almacenamiento a nivel tendido eléctrico". El que antes señalaba como esa capacidad de "almacenamiento de una escala muy grande".

Y España entera vivió lo que eso significa. El 28 de abril de 2025 se produjo el primer gran apagón. Una situación que le pilló de vacaciones en el campus de Sant Vicent de la UA, al que tanto le gusta volver. Él sabía del fenómeno de "los blackouts" porque "había pasado mucho en California, cuando empiezas a integrar muchísimas renovables en tu sistema energético, el tendido eléctrico se convierte en algo más inestable".

E inmediatamente añade. "Para tener un sistema renovable, que lo debemos tener, no existe otra alternativa: necesitamos almacenamiento". A eso ha dedicado su investigación, enfocándose en las llamadas baterías de flujo.

Forner las define de forma sencilla: "Estamos intentando hacer una batería gigante que almacena la electricidad en líquidos". El núcleo de este sistema es un electrodo poroso. "Es como una especie de esponja con muchos poros. Esa esponja es responsable de que la batería funcione bien y sea estable", detalla el experto.

Un factor que será aún más importante en el futuro porque considera que será clave la resiliencia energética. "Depender del gas de otros países nos obliga a comprar energía mucho más cara por contratos geopolíticos", advierte. Según el científico, España tiene un potencial enorme gracias a sus horas de sol y su capacidad eólica.

El camino hacia la independencia energética requiere modernizar todo el sector. Forner vaticina una transformación fascinante para químicos e ingenieros.

"Habrá una paleta de opciones: baterías de litio, de flujo, hidrógeno o amoníaco", concluye con optimismo. Para él, el mensaje es claro: "Para tener un sistema renovable, no existe otra alternativa que el almacenamiento".