Alicante

Se trata de una innovación hasta ahora vista solo en "películas de ciencia ficción", reconoce el CEO de Quixmind que, sin embargo, podría estar lista para finales de este 2022. Esta empresa de base tecnológica surgida en la Universidad de Alicante (UA) ha logrado una subvención de 177.000 euros del IVACE de la Generalitat Valenciana, a través de CREATEC, para desarrollar su última creación: un vehículo autónomo tipo scooter en el que personas con o sin movilidad reducida puedan ser desplazadas en entornos de tráfico restringido, como serían las instalaciones de empresas, organismos públicos o privados, aeropuertos, parques temáticos, hospitales, geriátricos y un largo etcétera. 

"Hasta ahora no existe nada igual en el mercado ni nacional ni internacional", asegura el también fundador, en 2017, de la compañía Tomás Martínez. En todo caso, sí que han aflorado en grandes ciudades, y de manera experimental, los vehículos semiautónomos de transporte de comida para firmas como Globo. "Eso es lo más parecido que hay", añade el también profesor de Ingeniería, Telecomunicación y Robótica en la UA. 

La innovación de Quixmind no solo tendrá una vertiente social -actualmente se encuentran en contacto con hospitales y centros de salud para hacer pruebas de cara a transportar personas de un sitio a otro- sino que podría trasladarse a la industria para mover cargas de hasta 100 kilos. 

Todo, gracias a una tecnología patentada basada en aprendizaje por refuerzo en máquinas (RL) y nuevos algoritmos de creación de mapas y localización (SLAM) en entornos complejos y dinámicos que permite al vehículo, con sus sensores, desplazarse sin conductor. 

Su aplicación 

Pero es en el transporte de personas donde existen numerosas aplicaciones. Martínez pone, por un lado, el ejemplo de un geriátrico, donde el anciano requiere de un auxiliar para trasladarlo de un sitio a otro. "Si quiere ir a dar un paseo lo tiene complicado porque hay poco personal, y muchas veces se espera a la visita del familiar para que este empuje su silla de ruedas", avanza el responsable de Quixmind, empresa con 12 trabajadores en plantilla. 

Con el innovador sistema, la silla de ruedas pasaría a ser autónoma y se le podría dar órdenes a través de una app que incluso podría permitir al anciano hablar con su cuidador o familiar, si no están presentes en ese momento. Desde un dispositivo se le podría indicar al vehículo que se dirija a otro punto del centro. Esta orden también valdría para un hospital donde el paciente, en una camilla automatizada, podría ser teledirigido de un sitio a otro para, pongamos hacerse una prueba de rayos x y volver después a su habitación "sin que hiciera falta celador".

"Los robots no quitan trabajos" 

Le preguntamos en este momento por esa inquietud generalizada que existe de que los robots van a dejar -o están dejando- sin trabajo a una parte de la población. "Ante esta cuestión siempre respondo que los países que más robots tienen deberían tener más paro según ese criterio, pero vemos que estos, Japón y Alemania, con el 3,1% y 5% de paro respectivamente, generan en cambio más productividad, más exportación y más calidad de vida para la asistencia a sus ciudadanos". 

Volviendo a su uso, también se contemplaría en grandes áreas como son los aeropuertos. Allí, la persona con movilidad reducida dejaría de estar parada y, en una silla robotizada, podría ser dirigida a la zona de compras y cuando llegara la hora del embarque, "automáticamente la dirigiría allí". "La gran ventaja de nuestra tecnología es que podemos convertir un vehículo móvil de bajo coste en un robot de altas prestaciones", insiste Tomás Martínez.

"No necesitamos que sea una silla robotizada, gracias al software que mapea y hace aprendizaje por refuerzo, y a los sensores, ya lo tendríamos". Su uso se podría extender, añade, a las personas que no tienen problemas de movilidad y que en zonas grandes como un parque temático o universidad, se sientan en el vehículo y, sin conocer nada del sitio, ser redirigidos a al destino que elijan.  

Tecnología 'quijotesca'

El sistema en el que están trabajando es una evolución del carrito de golf automatizado y bautizado como Quijote, desarrollado en 2014 y que ha servido para trasladar, sin conductor, a estudiantes y personal por todo el campus. "El nuevo sistema es más y económico, también más sofisticado y versátil", responde Tomás Martínez. 

El carrito de golf automatizado fue creado en 2014.

A diferencia del carrito de golf, el nuevo podrá ir por sitios que el carro no puede, ya que este portaba láseres más básicos, que le limitaba el tránsito a circular por edificios y ahora, con el algoritmo ampliado, podría llegar a cualquier rincón de la Universidad de Alicante, como el popular parque de los patos. 

El nombre de Quijote del carro obedece al nombre de la empresa en sí, que también comercializa carretillas y apiladoras automática: vendría a ser en inglés algo así como "mente quijotesca". "El nombre viene porque estudié en la ciudad de Cervantes, Alcalá de Henares, y porque quería hacer un homenaje a nuestro personaje más universal", responde este docente, "y la acepción positiva de quijotesco significa alguien visionario con mente menos convencional". 

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