El Cámara Business Club de Alicante inicia un nuevo curso empresarial de la mano de una de las deportistas más sobresalientes del panorama español de la primera década del siglo, Edurne Pasabán. La alpinista, escaladora e ingeniera industrial que logró convertirse en la primera mujer del mundo en ascender a los 14 ochomiles, ha protagonizado una emotiva conferencia motivadora ante el empresariado alicantino que ha abarrotado Finca Pópuli, en la Albufereta de Alicante.
Y su mensaje no ha podido ser más conciso y directo: "Todos los proyectos son complicados, puedes elegir ser una víctima o un protagonista de ellos".
Su charla, precedida por la introducción del vicepresidente de la Cámara y presidente del Club, Jesús Navarro, ha resultado ser para los empresarios una "lección de vida", sobre cómo afrontar los éxitos, sobre cómo planificar los procesos, e incluso acerca de cómo en el camino surgen problemas de los que hay que levantarse, en su caso una profunda depresión a mitad de su carrera deportiva.
Todo lo que había anunciado también el presidente cameral, Carlos Baño, cuando ha hablado de las similitudes entre el deporte de élite y la empresa: "la obligación de adaptación de las incertidumbres, a los escenarios complejos, el modo de gestionar la presión y sobreponerse a las caídas ante objetivos que parecen inalcanzables".
Pasabán, tras un breve relato sobre sus primeros años como aficionada a la montaña, ha explicado a los empresarios las cuatro cosas que siempre "llevaba en su mochila". Primero, la ambición, alejada de "las connotaciones negativas que la gente de tu alrededor intenta imponerte". Luego, el afán de superación, señalando que tuvo que hacer 26 ascensiones para lograr su objetivo de 14 cumbres.
Jesús Navarro, Edurne Pasabán y Carlos Baño, en el Cámara Business Club.
Para la deportista vasca es necesario también el "hambre de éxito" que solo puede ir acompañado de la creencia en uno mismo. No en vano, la ahora empresaria consiguió hitos impensables para una mujer en un ámbito deportivo que entonces estaba reservado para escaladores masculinos. Y por último, "la pasión por lo que hacía", que le llevó a tensiones con su círculo personal y familiar que no entendían cómo podía dedicarse a la escalada siendo la primogénita de una familia de raigambre empresarial y con industria propia. "Cuando tengas que elegir, elige siempre el camino del corazón, porque no hay camino fácil de recorrer", ha señalado.
"El miedo no es malo, si se sabe gestionar es un buen compañero porque nos mantiene atentos", ha asegurado Pasabán mientras explicaba las veces que fracasó en sus objetivos. Lo importante, ha afirmado, son las cosas con las que "ganamos confianza" pero sobre todo contar con un buen equipo de personas.
La alpinista ha relatado multitud de anécdotas durante su conferencia pero ha habido dos momentos en los que a algunos oyentes se les han saltado las lágrimas. Primero, cuando ha narrado cómo ahora se asciende en "grupos" profesionales guiados por empresas frente a cómo subía ella con su equipo. Cómo ahora muere gente sin ser ayudada por los compañeros porque tenían objetivos estrictamente personales y cómo ella pudo salvar la vida en el Kanchenjunga, tras una "pájara", y fue remolcada por sus compañeros durante cuatro días en lo que se suponía debía ser una bajada de 8 horas.
Incluso ha ofrecido un vídeo de la experiencia, algo que le valió para hablar un rato de medicina. De cómo introdujo un facultativo en el equipo pero también en cómo hay que buscar y pedir ayuda cuando se necesita, como cuando en 2006 no hizo ninguna cumbre por una profunda depresión que la atenazó durante un año.
"Levántate y sigue" ha explicado Pasabán a los empresarios, "porque debemos ser nosotros los que escribamos el libro de nuestra propia vida".
