Ivace+i Energía ha activado una potente palanca para transformar el modelo energético de las empresas valencianas. Gracias a 86 millones de euros en ayudas, la Generalitat impulsa casi 4.500 proyectos de autoconsumo eléctrico que buscan reducir costes, ganar competitividad y avanzar hacia un tejido productivo más descarbonizado.
La Conselleria de Innovación, Industria, Comercio y Turismo, a través del Instituto Valenciano de Competitividad e Innovación (Ivace+i), ha concedido hasta la fecha 86 millones de euros para respaldar 4.493 proyectos de autoconsumo en empresas de los sectores productivos de la Comunitat Valenciana.
Estas ayudas se enmarcan en las líneas que gestiona Ivace+i Energía y que tienen como objetivo acelerar la implantación de energías renovables en el ámbito empresarial. Además, los proyectos apoyados movilizan una inversión privada superior a 350 millones de euros.
Tanto la financiación pública como la privada reflejan el interés del tejido productivo valenciano por reducir su dependencia energética y apostar por tecnologías limpias. La Generalitat subraya que esta colaboración público‑privada es clave para consolidar un nuevo modelo económico más competitivo y sostenible.
Según los datos difundidos por la Generalitat, la puesta en marcha de estas instalaciones permitirá disponer de 460 megavatios de potencia renovable en funcionamiento. Esta nueva capacidad se traducirá en la generación anual de cerca de 243 millones de kilovatios hora de energía limpia.
El impacto ambiental es uno de los grandes argumentos de la iniciativa. Las previsiones oficiales apuntan a que la energía generada por estos proyectos evitará la emisión de más de 243.900 toneladas de dióxido de carbono a la atmósfera cada año.
Las ayudas proceden de los fondos europeos Next Generation y se han convertido en la gran palanca financiera de este despliegue del autoconsumo empresarial en la Comunitat Valenciana. En la práctica, suponen que Bruselas respalda directamente la apuesta de la Generalitat por un modelo energético más limpio y menos dependiente del exterior.
Ivace+i actúa como puente entre la Unión Europea y las iniciativas empresariales de la Comunitat Valenciana: capta y gestiona estos recursos en la Comunitat y los transforma en subvenciones concretas para las empresas que deciden dar el paso a producir su propia energía.
Un cambio para todos
Desde la Conselleria subrayan que la clave del programa es que permite acelerar la transición energética sin asfixiar la capacidad inversora de las compañías. La intención de la Conselleria es que el cambio de modelo no sea un lujo solo al alcance de grandes grupos, sino una opción viable para pymes industriales, explotaciones agroalimentarias o empresas de servicios.
Las ayudas rebajan la barrera de entrada y hacen que una instalación fotovoltaica o eólica deje de ser un proyecto a muy largo plazo para convertirse en una inversión con retorno visible en pocos años.
El diseño del programa también revela una clara intención de la Generalitat: adaptarse a la diversidad del tejido productivo valenciano. No es lo mismo una pequeña empresa familiar que una gran industria electrointensiva, ni una cubierta industrial en un polígono que una nave aislada en un entorno rural.
Por esta razón, el porcentaje subvencionable del coste del proyecto se mueve, en líneas generales, entre el 15% y el 50%, modulándose según el tamaño de la empresa, la tecnología utilizada (solar fotovoltaica o eólica) y la potencia que se va a instalar.
Ese esquema flexible permite que las ayudas cubran una parte relevante de la inversión sin desincentivar el esfuerzo propio de las empresas. Una pyme puede encontrar en ese 40% o 50% de apoyo el empujón definitivo para decidirse a instalar placas solares en su tejado. Una gran compañía quizás reciba un porcentaje menor, pero aplicado sobre un proyecto de mayor volumen que le ayudará a reducir de forma notable su factura eléctrica y sus emisiones.
El programa da un paso más cuando entra en juego el almacenamiento energético. Las instalaciones que incorporan baterías, capaces de guardar parte de la energía generada para usarla en horas sin sol o con menos producción, pueden acceder a intensidades de ayuda de hasta el 65% del coste subvencionable.
Se incentiva así la implantación de soluciones más avanzadas, que aumentan la autonomía real de las empresas frente a la red y mejoran la gestión de la energía a lo largo del día.
Junto a esa apuesta tecnológica, la Generalitat ha introducido un claro sesgo territorial a favor del interior y de los municipios más pequeños. Los proyectos situados en localidades de hasta 5.000 habitantes, o en municipios no urbanos de hasta 20.000 habitantes cuyos núcleos no superen esa cifra, pueden sumar cinco puntos porcentuales adicionales de subvención.
Es una manera de reconocer que, en muchas zonas rurales, la transición energética también puede ser una oportunidad de desarrollo y fijación de población.
Un mapa equilibrado
El reparto de los proyectos aprobados dibuja un mapa bastante equilibrado del impulso al autoconsumo. Más de dos mil iniciativas se ubican en la provincia de Valencia, algo menos de dos mil en Alicante y alrededor de seiscientas en Castellón. Detrás de estas cifras hay cooperativas agrícolas, industrias cerámicas, empresas logísticas o talleres que han decidido reducir su dependencia de los vaivenes del mercado eléctrico gracias a la generación propia.
El Consell encaja todo este programa en una estrategia más amplia que persigue reforzar la competitividad de las empresas valencianas y protegerlas frente a la volatilidad de los precios de la energía. Cada kilovatio que se genera en la cubierta de una nave industrial es un kilovatio menos que se compra al mercado mayorista, con la inestabilidad que eso implica.
La descarbonización deja de ser solo un objetivo ambiental para convertirse también en una decisión empresarial racional, que mejora las cuentas y reduce riesgos.
En ese contexto, el autoconsumo se consolida como una herramienta central para que tanto pymes como grandes compañías afronten con más garantías la transición ecológica. No se trata solo de cumplir con objetivos climáticos, sino de ganar margen de maniobra, planificar inversiones a largo plazo y reducir la exposición a crisis energéticas como la vivida en los últimos años.
El mensaje que lanza la Generalitat es claro: quien apueste por renovables y autoconsumo no estará solo.
