Las redes sociales se han colado en todos los sectores y el inmobiliario no es una excepción. En los últimos años, plataformas como Instagram, TikTok o YouTube se han convertido en un escaparate habitual para agencias, asesores y supuestos expertos en vivienda.
Casi todo el mundo ha visto algún vídeo de un agente enseñando un piso de diseño, un rel con consejos para comprar casa o un joven inversor prometiendo rentabilidades llamativas. El formato es ágil, visual y engancha. El problema llega cuando el contenido no va acompañado de rigor.
Profesionales del sector alertan de que junto a perfiles cualificados conviven otros sin formación ni experiencia, que difunden información errónea y generan falsas expectativas. A ello se suman los conocidos 'gurús' inmobiliarios, que aseguran haber comprado varios pisos con poco dinero y venden cursos prometiendo beneficios rápidos.
EL ESPAÑOL de Alicante ha hablado con Julián de la Peña, fundador de la Agrupación de Inmobiliarias de Alicante (Inmoadal) y director de Habitalia, quien advierte del crecimiento descontrolado de la desinformación inmobiliaria en redes sociales y del intrusismo instalado en el sector.
De la Peña reconoce que las redes sociales influyen cada vez más en la toma de decisiones de compra y que el sector no puede vivir al margen de esa realidad.
Sin embargo, marca una diferencia clara entre visibilidad y responsabilidad. "El problema no es que haya influencers inmobiliarios, el problema es que hay influencia sin responsabilidad", subraya.
El responsable inmobiliario se muestra especialmente crítico con los discursos que presentan la inversión en vivienda como un camino rápido y sencillo hacia el éxito económico.
"Te lo plantean como que cualquiera, con 10.000 euros, puede empezar a comprar pisos y encadenar operaciones. Eso no es verdad y lo saben", afirma.
Rentabilidades irreales
Uno de los mensajes más repetidos en redes es el de las rentabilidades extraordinarias. De la Peña desmonta algunas de esas promesas. "Hablan de un 40% de rentabilidad, pero eso no es una rentabilidad, eso es un ingreso", explica.
A partir de ahí, recuerda que hay que descontar amortización, intereses, impuestos, comunidad, seguros, derramas y posibles reformas.
"Y si compras con un 90% de financiación, el banco no te 'pignora' nada. Ese relato es directamente falso”, añade con contundencia.
Desinformación legal
Otro de los aspectos que más preocupa al fundador de Inmoadal es la difusión de información legal incorrecta.
De la Peña pone como ejemplo el impuesto de transmisiones patrimoniales reducido al 3% para jóvenes. "Lo sueltan así, como si fuera para todo el mundo, cuando en realidad es para colectivos muy concretos, como personas con discapacidad o mujeres víctimas de violencia", denuncia.
También alerta de errores graves en cuestiones relacionadas con la Ley de Arrendamientos Urbanos.
"He escuchado decir que si el propietario no comunica el fin del contrato con cuatro meses de antelación, se renueva automáticamente por tres años. Eso es falso. Se prorroga año a año, hasta un máximo de tres", aclara.
Según explica, esta desinformación llega directamente a las oficinas. "Casi la mitad de las personas que vienen lo hacen con lo que les ha dicho el cuñado o lo que han visto en TikTok o Instagram", señala. En siete de cada diez casos, asegura, esa información no es correcta.
El director de Habitalia no oculta su malestar. "Estamos hablando de temas muy serios. A la gente le cuesta muchísimo comprar una vivienda, entender unas arras o negociar una operación, como para encima intoxicara con información falsa", afirma.
Aun así, rechaza demonizar las redes sociales. "Las redes venden, dan visibilidad y hoy son imprescindibles. El que no está en redes, no existe", reconoce. Eso sí, fija una línea clara. "Si es publicidad, se etiqueta. Y si es un consejo, se fundamenta".
Redes sociales con criterio
EL ESPAÑOL de Alicante también ha hablado con Mercedes Muela, arquitecta y cofundadora de la agencia inmobiliaria Liven, quien defiende el papel estratégico de las redes sociales siempre que se utilicen con coherencia y honestidad.
Muela explica que hoy gran parte de la atención del público está en redes, lo que las convierte en una herramienta eficaz y menos costosa que otros canales.
"Todos pasamos muchísimo tiempo en redes y es una forma más amena y accesible de llegar a los compradores", señala.
Eso sí, matiza que su objetivo no es convertir Instagram en un portal inmobiliario. "No pretendemos tener Idealista en Instagram", aclara. Desde Liven, las redes sirven también para humanizar la marca y generar confianza. "Queremos que la gente nos conozca a nosotros y sepa quién está detrás", explica.
Marketing inmobiliario frente a gurús
Muela diferencia con claridad entre el marketing inmobiliario profesional y los perfiles que prometen enriquecimiento rápido, poniendo de ejemplo a "los que se graban en el coche diciéndote las tres claves para hacerte rico con solo 10.000 euros", apunta.
Reconoce que este tipo de mensajes resultan atractivos, pero advierte de que nunca cuentan toda la verdad. "No te hablan del riesgo que asumes", afirma.
También cuestiona la viabilidad real de muchos ejemplos. "Te dicen que compras una casa por 60.000 euros, pero ¿en qué condiciones?, ¿está ocupada?, ¿qué reforma necesita?", plantea.
En su opinión, el objetivo final suele ser otro. "Casi siempre es venderte otra cosa", resume.
Desde Liven apuestan por un contenido centrado en el valor arquitectónico, el potencial de reforma y la asesoría técnica y jurídica. Muela explica que los vídeos en los que aparecen ellas mismas funcionan mejor porque ponen cara al proyecto y generan cercanía.
Aunque todavía no han cerrado ventas directas a través de redes, sí han generado visitas reales gracias a estos contenidos. "Llevamos poco tiempo siendo constantes, pero tenemos muchas expectativas", señala.
