El precio de la vivienda aprieta y no afloja en las grandes ciudades. Alicante no es una excepción y la escalada de los últimos años está obligando a muchas familias a replantearse dónde vivir, incluso aunque eso suponga salir de la capital y mirar hacia el interior de la provincia.
Este movimiento, que para algunos es una necesidad y para otros una oportunidad, está teniendo un efecto directo en municipios medianos. Localidades que durante años perdieron población ahora ganan vecinos, actividad y peso demográfico.
En la provincia de Alicante, Castalla se ha convertido en uno de los ejemplos más claros. Situada a apenas 36 kilómetros de la capital, poco más de 20 minutos por autovía, combina una buena conexión con precios de vivienda sensiblemente más bajos.
La diferencia económica es uno de los principales motores del cambio. Según datos del portal inmobiliario Idealista, el precio medio de la vivienda en la ciudad de Alicante se sitúa en 2.508 euros por metro cuadrado, tras subir un 10,7 % en comparación con diciembre de 2024.
En Castalla, el escenario es muy distinto. El precio medio del metro cuadrado alcanza los 1.291 euros en diciembre de 2025, aunque con una subida interanual más intensa, del 14,8 %. Aun así, la distancia entre ambos mercados sigue siendo más que evidente.
Esta brecha explica por qué cada vez más compradores que no llegan a los precios de la capital deciden cruzar la autovía y cambiar de municipio sin renunciar a su trabajo ni a sus servicios básicos.
Castalla suma vecinos
Los datos de población confirman esta tendencia. Según el Instituto Valenciano de Estadística, Castalla ha pasado de moverse en torno a los 10.000 habitantes en 2019 a superar los 11.500 en 2024, con una evolución especialmente intensa desde 2021.
La gráfica oficial refleja un crecimiento sostenido año a año, con un salto notable a partir de 2022. En apenas un lustro, el municipio ha ganado más de 2.700 vecinos, una cifra muy relevante para una localidad de su tamaño.
La vivienda y la conexión
EL ESPAÑOL de Alicante se ha desplazado hasta Castalla para conocer de primera mano si la presión inmobiliaria está detrás de este crecimiento. Su alcalde, Jesús López Blanco (Partido Popular), no duda en señalar varios factores clave.
El primer edil explica que el municipio se ha consolidado como un punto estratégico gracias a su conexión por autovía tanto con Alcoy como con Alicante. A ello se suma un coste de vida más competitivo que en las grandes ciudades.
"Los precios son mucho más bajos en la vivienda que en las grandes ciudades como puede ser Alicante y San Vicente", subraya el alcalde, que vincula directamente este factor al aumento de población.
Un salto demográfico
Jesús López sitúa el punto de inflexión en los años 2022 y 2023. Desde entonces, Castalla crece a un ritmo de entre 500 y 600 personas al año, una cifra elevada para el municipio.
El alcalde recuerda que en 2019 la localidad no alcanzaba los 10.000 habitantes y que este aumento obligó incluso a cambiar la representación política tras las elecciones de 2023, pasando de 13 a 17 concejales.
Según sus cálculos, entre 2019 y 2025 Castalla ha sumado alrededor de 2.700 nuevos vecinos, un crecimiento que no es casual ni puntual.
Quién llega a Castalla
El perfil del nuevo residente está bastante definido. Proceden principalmente de Alicante, San Vicente del Raspeig o San Juan, y muchos trabajan como funcionarios, militares o policías.
El alcalde destaca el papel de la urbanización Castalla Internacional, donde abundan las viviendas con parcela y un entorno tranquilo muy valorado por quienes llegan desde zonas más densas.
Este núcleo residencial también ha cambiado su composición en los últimos años. Tras el Brexit, muchos propietarios británicos vendieron sus viviendas, lo que ha dado paso a una población ahora "mayoritariamente de nacionalidad española".
Más demanda y precios al alza
El crecimiento no está exento de consecuencias. Jesús López reconoce que los precios han subido de forma notable, con un incremento que sitúa en torno al 10 %.
"Un piso que antes valía unos 90.000 euros, ahora estaría en 105.000 o 110.000", explica el alcalde, que admite la dificultad de acceder a la vivienda para los jóvenes del municipio.
Para evitar que tengan que marcharse, el Ayuntamiento ha ofrecido terrenos municipales a la Generalitat con el objetivo de promover vivienda de protección oficial.
Servicios al límite
El aumento rápido de población también tensiona los servicios públicos. El primer edil reconoce que algunas infraestructuras se están quedando pequeñas ante la llegada de tanta gente en tan poco tiempo.
Una de las calles de la localidad con el castillo de fondo
Para dar respuesta, el consistorio impulsa proyectos como un nuevo pabellón deportivo, pistas de tenis y la ampliación de la biblioteca y el Museo la Casa de los Pérez.
El mercado inmobiliario
Desde el sector inmobiliario local confirman el diagnóstico. Un experto de la zona explica que Castalla se ha convertido en una alternativa natural para quienes no pueden comprar en la capital.
"Al final son 20 minutos por autovía de Alicante, los precios en Alicante están disparados", señala, aludiendo a un perfil de comprador "rebotado" de otros mercados.
Asegura que "el 95 % de las operaciones que hacemos de una vivienda tipo de entre 90.000 y 140.000 euros se ha disparado", aunque advierte de que cada vez es más difícil encontrar viviendas por debajo de 120.000 euros.
En el alquiler, la situación es aún más tensa por la falta de oferta. El portal Idealista no cuenta con muchos anuncios de viviendas de alquiler en Castalla, y el experto inmobiliario confiesa que "mucha gente ha quitado su vivienda del mercado o la ha puesto en venta" tras sentirse desprotegidos por las leyes.
La lucha del comercio
El crecimiento también impacta en el comercio local. Salvador Durá, presidente de la asociación Castalla Activa, recuerda que el sector pasó años difíciles y que antes "cada uno iba por su cuenta".
La situación empieza a estabilizarse y, aunque muchos cierres se deben a la falta de relevo generacional, también surgen nuevos negocios impulsados por familias recién llegadas.
Durá defiende la necesidad de evitar que Castalla sea solo un lugar para dormir. "No todos los pueblos se convierten en ciudades dormitorio", afirma, reivindicandocampañas como los bonos consumo para "atar un poco la vida" al municipio.
Asociación de comerciantes Castalla
Para el presidente de la asociación, la clave del éxito está en la gente, "que es muy abierta". Castalla, resume, mantiene "valores de pueblo con ya una idea de ciudad grande", un equilibrio que explica por qué cada vez más personas deciden quedarse.
