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La Comunitat Valenciana ha arrancado 2026 con más de 900.000 pensiones contributivas en pago y una brecha llamativa dentro del territorio: la pensión media en la provincia de Valencia supera en unos 160 euros a la de Alicante, pese a compartir marco normativo y subida general del 2,7% este año. Este desequilibrio se cruza con el fuerte aumento de nuevos pensionistas tras el cierre de 2025, en una región que se acerca ya al millón de prestaciones y donde el envejecimiento y el mercado laboral explican buena parte de las diferencias internas.

La Estadística de pensiones contributivas del sistema de la Seguridad Social del cuarto trimestre de 2025, que publica el Portal Estadístico de la Comunitat Valenciana, sitúa a la región en el entorno de las 950.000 pensiones contributivas, sumando jubilación, viudedad, incapacidad permanente y otras modalidades. Estas prestaciones se revalorizan un 2,7% en 2026, lo que supone alrededor de entre 35 y 40 euros más al mes de media para los pensionistas, de acuerdo con la revalorización ligada a la inflación confirmada a finales de 2025.

Dentro de ese volumen global, la pensión media del sistema en la Comunitat se mueve en una franja cercana a la media nacional, con algo más de 1.300 euros mensuales en catorce pagas, aunque con diferencias claras entre tipos de prestación: las de jubilación superan con holgura esa cifra, mientras que las de viudedad y las de incapacidad se quedan sensiblemente por debajo. Este escenario coloca a muchos jubilados valencianos en una franja intermedia: lejos de las pensiones más altas del norte industrial, pero por encima de territorios del sur y del interior donde el tejido productivo es más débil.

Los datos más recientes por provincias muestran que la pensión media en la provincia de Valencia se sitúa en torno a los 1.474 euros mensuales, mientras que en Alicante ronda los 1.312 euros, lo que deja una brecha de 162 euros a favor de los jubilados valencianos. Castellón aparece en una posición intermedia, con una pensión media ligeramente por encima de Alicante, alrededor de los 1.359 euros, lo que confirma el liderazgo de Valencia dentro del territorio autonómico.

Esta diferencia no responde a una norma distinta, sino a las trayectorias laborales y salariales de quienes se jubilan: en Valencia pesa más el empleo industrial y de servicios cualificados, con bases de cotización históricamente más elevadas, mientras que en Alicante tienen más peso sectores de salarios medios y bajos, como determinados servicios ligados al turismo o actividades estacionales.

En el conjunto autonómico, "las pensiones de jubilación se sitúan mayoritariamente en el tramo de más de 1.500 euros (33,3%). Este porcentaje es, en el caso de hombres del 43,0% y en el de mujeres, del 20,0%. Se observan diferencias entre sexos. Para las mujeres el 21,2% de las pensiones contributivas se sitúan en el tramo hasta 600 euros y el 35,0% en el tramo a partir de 1.000 euros, mientras que para los hombres estos porcentajes son del 3,2% y 75,1% respectivamente", afirma el informe estadístico.

El resultado es que, aun con la misma revalorización porcentual para todas las pensiones, el poder adquisitivo de partida difiere notablemente entre un pensionista medio valenciano y uno alicantino.

Tras el cierre estadístico de 2025, el sistema de la Seguridad Social registra un nuevo incremento del número de pensionistas en la Comunitat Valenciana, en línea con la tendencia demográfica estatal y el avance de la jubilación de las generaciones del baby boom. La estadística trimestral de la Generalitat refleja un aumento sostenido de las altas de jubilación durante 2025, que se traduce a principios de 2026 en un mayor número de nuevas pensiones en pago, especialmente en la provincia de Valencia, donde confluyen más población y más empleo formal.​

El crecimiento de nuevas pensiones convivirá en 2026 con cambios normativos importantes, como la entrada en vigor de la nueva fórmula de cálculo de la pensión de jubilación, que amplía las posibilidades de cómputo de años cotizados para determinar la base reguladora. Este ajuste busca hacer más flexible el sistema y corregir lagunas de cotización, pero también obliga a los nuevos pensionistas a tomar decisiones más complejas sobre qué tramos de su vida laboral conviene incluir para no mermar la cuantía final.