España arrastra un parque de viviendas envejecido. Miles de edificios superan ya varias décadas de vida y, en muchos casos, no han pasado por una reforma integral. Mucho menos por una revisión de aspectos clave como la instalación eléctrica o el aislamiento térmico.
Estas carencias contrastan con la realidad de la obra nueva. Las nuevas construcciones ponen el foco, más que nunca, en la eficiencia energética, el consumo responsable y la reducción de emisiones. Un criterio que ya no es solo una cuestión de ahorro, sino una exigencia normativa.
La Unión Europea observa este escenario con lupa. Bruselas ha marcado una hoja de ruta clara para descarbonizar el parque residencial, y España deberá adaptar su normativa antes de mayo de 2026. El impacto será directo sobre la venta y el alquiler de viviendas antiguas.
El parque residencial concentra alrededor del 25% de las emisiones de gases de efecto invernadero y cerca del 30% del consumo energético final. Gran parte de este gasto se destina a calefacción, agua caliente y climatización, según datos del sector.
Pese a los avances recientes, la situación sigue siendo preocupante. Solo el 1,1% de las viviendas en España cuenta con una calificación energética A, la más eficiente.
La mayoría de los inmuebles antiguos se sitúan en los tramos más bajos, con mayor consumo y menor valor de mercado.
En este contexto, la eficiencia energética deja de ser una opción para convertirse en un factor decisivo. Reformar ya no solo implica comodidad, sino supervivencia en el mercado inmobiliario.
"Reformar o vender"
La nueva directiva europea exige una calificación mínima E para poder vender o alquilar una vivienda. Esto obligará a rehabilitar millones de inmuebles en los próximos años, especialmente los más antiguos.
"La nueva normativa europea va a actuar como un catalizador del mercado. Muchos propietarios, especialmente de viviendas antiguas, se van a enfrentar a la disyuntiva de invertir en la rehabilitación energética de su propiedad o vender", señala Felipe Reuse, director general en España de Property Partners.
Según el empresario, una parte relevante de estos propietarios optará por vender.
"Nuestra experiencia nos indica que una parte relevante de esos propietarios optarán por salir al mercado y vender sus propiedades, lo que generará oferta y oportunidades tanto para compradores como para inversores que apuesten por la renovación energética".
Una inversión
Más allá de la presión normativa, los números refuerzan el argumento. Una rehabilitación energética profunda puede reducir hasta un 60% la factura energética anual. Además, las viviendas más eficientes alcanzan un valor de mercado entre un 8% y un 12% superior.
"La transición energética no es una tendencia: es una necesidad urgente", afirma Reuse. "Estamos seguros de que 2026 será el año que redefina el valor real de una vivienda".
Ayudas en la Comunitat Valenciana
En la Comunitat Valenciana, la Generalitat mantiene abiertas las ayudas Next Generation para mejorar la eficiencia energética en viviendas. El plazo de solicitud finaliza el 27 de febrero de 2026, pero el sector recomienda no apurar los tiempos.
Las ayudas cubren hasta el 40% del coste de la actuación, con un máximo de 3.000 euros por vivienda, siempre que la inversión mínima alcance los 1.000 euros. Se incluyen no solo las obras, sino también proyectos técnicos, certificados y gastos de gestión.
Para muchos propietarios en Alicante y el resto de la Comunitat, estas subvenciones pueden marcar la diferencia entre reformar o poner el cartel de 'se vende'.
