El mercado inmobiliario sigue encareciéndose sin freno. Tanto el precio de compra como el del alquiler continúan al alza y se retroalimentan: cuando comprar cuesta más, alquilar también se encarece, y viceversa. Alicante no es una excepción y vuelve a marcar subidas significativas en ambos indicadores.
Sin embargo, este aumento de precios no se traduce necesariamente en mayores beneficios para quienes compran vivienda con fines de inversión. Al contrario. La rentabilidad de sacar un inmueble al mercado del alquiler ha comenzado a moderarse, según el último estudio elaborado por Idealista.
El informe revela que, aunque invertir en vivienda sigue siendo más rentable que otros productos financieros tradicionales, el retorno ha bajado respecto al año anterior. En la provincia de Alicante, la rentabilidad bruta de la vivienda se sitúa en el 6,2% en 2025.
El estudio de Idealista, que cruza precios de venta y de alquiler para calcular la rentabilidad bruta, muestra una caída generalizada en el retorno de la inversión inmobiliaria. A nivel nacional, la rentabilidad de la vivienda baja hasta el 6,7% en el cuarto trimestre de 2025, frente al 7,2% con el que cerró 2024.
En Alicante, este descenso se produce en un contexto de fuerte encarecimiento del mercado. El precio medio de venta alcanza los 2.703 euros por metro cuadrado, un 14,4% más que en diciembre de 2024. El alquiler tampoco da tregua y se sitúa en 12 euros por metro cuadrado, tras subir un 9,9% interanual.
El resultado es un mercado más caro tanto para comprar como para alquilar, pero con márgenes cada vez más ajustados para el inversor, especialmente en el caso de la vivienda residencial.
Oficinas y locales
Aunque la vivienda pierde atractivo relativo, otros productos inmobiliarios mantienen mejores cifras de rentabilidad en la provincia. Según Idealista, las oficinas ofrecen en Alicante un retorno del 7,7%, mientras que los locales comerciales se consolidan como la opción más rentable, con un 9,9%.
En el lado opuesto se sitúan los garajes, que siguen siendo el producto menos atractivo para el inversor. En Alicante, su rentabilidad se queda en el 4,9%, claramente por debajo de la vivienda y lejos de los locales.
Pese a esta corrección, el estudio subraya que incluso los productos menos rentables del mercado inmobiliario siguen ofreciendo retornos superiores a los Bonos del Estado a diez años, que rondan el 3,3%. Un dato que explica por qué, aunque con más cautela, el ladrillo continúa siendo una apuesta recurrente para muchos inversores.
La rentabilidad en España
El estudio de Idealista muestra que el ajuste en la rentabilidad de la vivienda no es exclusivo de la provincia de Alicante, sino que se extiende a buena parte del territorio nacional.
Aunque el retorno medio sigue siendo elevado en comparación con otros productos financieros, el informe constata una tendencia general a la baja tras varios años de fuerte presión sobre los precios de compra.
Algunas capitales del interior y del sureste mantienen, no obstante, niveles de rentabilidad superiores a la media.
Ciudades como Lleida y Murcia encabezan el ranking nacional, con retornos del 7,5% y el 7,4%, respectivamente.
También destacan otros mercados con menor tensión de precios, como Zamora o Huelva, donde la inversión en vivienda continúa ofreciendo márgenes más amplios para el alquiler.
En el extremo opuesto se sitúan los grandes mercados y las zonas más consolidadas, donde el encarecimiento de la vivienda ha reducido notablemente el rendimiento.
San Sebastián presenta la rentabilidad más baja del país, con un 3,3%, un nivel similar al del bono del Estado a diez años.
Palma, A Coruña o Madrid tampoco superan el 5%, reflejando un escenario en el que los altos precios de compra pesan más que el crecimiento del alquiler.
Barcelona se mantiene en una posición intermedia, con una rentabilidad del 5,6%, mientras que otras capitales de tamaño medio logran equilibrar mejor la relación entre precios y rentas.
Este contraste entre territorios evidencia que el margen para el inversor depende cada vez más del mercado concreto y no tanto de la tendencia general del sector.
En este contexto, Alicante se sitúa en una franja media-alta, con una rentabilidad del 6,2%, por debajo de las provincias más atractivas para el inversor, pero claramente por encima de los grandes mercados tensionados.
