Alicante

El presidente de la Generalitat Valenciana, Ximo Puig, por fin ha sido recibido por la ministra de Transición Ecológica, su compañera de partido Teresa Ribera. Y como todo parecía augurar, el alineamiento con las decisiones del PSOE en Gobierno central fue la nota dominante del encuentro.

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"Nos preocupa muy decisivamente el ciclo hidráulico y lo que significa el Trasvase Tajo-Segura", comenzó diciendo el presidente, para plegarse al discurso oficial en su primera frase: "Más que el trasvase Tajo-Segura, la garantía de agua para siempre en el sur de la Comunidad Valenciana". Un mantra que lleva repitiendo el PSOE desde que en 2005 Cristina Narbona derogó el trasvase del Ebro y el trazado original de Júcar-Vinalopó.

"Necesitamos garantizar a los agricultores un agua de calidad, a una precio adecuado y para siempre", añadió. Parece que no han pasado 16 años desde la creación del discurso. Es decir, la resignación ante el hecho de que cada año se va recortando el trasvase y la reivindicación de que se completen esos caudales con otros recursos: básicamente la desalación.

En el turno de palabra, la ministra arremetió veladamente contra los regantes para "transmitir la necesidad de transmitir la tranquilidad ante un ruido que no necesariamente está justificado". Más concretamente: "Entendemos que una infraestructura como el trasvase permite garantizar el acceso al agua a tres millones de personas, no sólo en esta comunidad autónoma", señaló.

La posición ministerial

Pero, y ahí llegó el primer palo, "sabemos también que hay maneras de saber gestionar con mayor o menor inteligencia los recursos de los que disponemos". Y su objetivo, concretó es "utilizar la inteligencia para garantizar ese objetivo de acceso al agua y al mismo tiempo la consideración del agua como un bien escaso, un bien ambiental".

En ese sentido, la modificación de la regla del trasvase en su opinión "permite hacer un uso más inteligente de ese recurso porque es una barbaridad que se accediera a un trasvase de 38 hm3 cuando estábamos en nivel 2, , lo que debilita y pone en riesgo que se entre rápidamente en niveles excepcionales de emergencia".

La conclusión no se hizo esperar: "Incrementar el agua desalada y facilitar las interconexiones internas de todas las infraestructuras y la reutilización". "Hemos hecho una inversión importante para duplicar la capacidad de desalación de Torrevieja, de 40 a 80 hm3, exactamente el mismo volumen de agua que se trasvasa desde el acueducto a Alicante", añadió Ribera.

Quedaba todo dicho. Ni una palabra sobre abaratar los costes del agua desalada para los agricultores que permitan que los regantes alicantinos sigan teniendo una producción competitiva económicamente.

A preguntas de los periodistas Ribera se reafirmó en apostar por la desalación frente al trasvase. Y Puig volvió a plegarse hablando de que hay que "huir de la confrontación" y "plantear un 'mix' de recursos" buscando "las soluciones inteligentes". Eso sí él planteó la posibilidad, de pasada, de plantear "incentivos fiscales", sin detallar a qué se refería. 

El PSOE en Elche

Frente a esta posición, su compañero de partido y alcalde de la tercera ciudad de la Comunidad Valenciana, Elche, Carlos González, anunció que mañana toda la comarca se movilizará Salón de Plenos del Ayuntamiento ilicitano para reclamar los 300 hectómetros cúbicos de agua que se venían trasvasando anualmente hasta ahora, después de que el Ejecutivo anunciara su intención de reducir el volumen de los aportes.

Curiosamente al acto de mañana acudirá el secretario autonómico de Agricultura, Roger Llanes, alto cargo de la administración de Puig. Y lo hará "con el objetivo de reivindicar, con claridad, el interés de los regantes ilicitanos y del mundo agrario de la comarca en el mantenimiento de un caudal esencial para nuestros cultivos como lo es el Tajo-Segura”, manifestó González.

Pretenden que sea "una demostración de fuerza en defensa del clamor del campo ilicitano y del Baix Vinalopó, cuyos regantes ya se manifestaron el sábado pasado, siendo recibidos en la sede consistorial por González junto a la consellera de Transición Ecológica, Mireia Mollà, que reiteraron el respaldo absoluto del Ayuntamiento y del Consell a las demandas del sector agrícola local.