Alicante
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Tadej Pogačar llega a Alicante sin cadena. El esloveno ha convertido el comienzo de la Vuelta a España en una demostración de fuerza, con tres victorias de etapa y el liderato de la clasificación general, la montaña y la regularidad... Y este domingo afrontará en la provincia de Alicante uno de los mayores desafíos de toda la carrera.

La novena etapa, con salida en La Vila Joiosa y final en el Alto de Aitana, pondrá a prueba incluso a un corredor acostumbrado a llevar el ciclismo al límite. Son 187,5 kilómetros y más de 5.000 metros de desnivel positivo, en una jornada que la organización ha señalado como “la más dura de la historia de la Vuelta”. El recorrido incluye seis puertos y apenas ofrece espacio para el descanso antes de la llegada a Aitana.

Pogačar, además, llega a este terreno con una ventaja que va más allá de su extraordinario estado de forma. Alicante es uno de sus lugares habituales de preparación durante la pretemporada y conoce bien las carreteras de la Costa Blanca y de la Marina.

Durante sus concentraciones invernales ha recorrido buena parte de estas carreteras, en un territorio convertido desde hace años en una de las grandes bases de entrenamiento del ciclismo profesional.

Hay un puerto que resume especialmente bien esa relación con la provincia. El Coll de Rates, una de las subidas más conocidas entre los profesionales que entrenan en Alicante, lleva también el nombre de Pogačar asociado a uno de los grandes registros del ciclismo actual. El esloveno posee el récord de la ascensión, un dato que refleja hasta qué punto conoce las carreteras alicantinas y su ambición infinita.

No es, por tanto, un territorio desconocido para el líder de la Vuelta, pentacampeón del Tour, ganador del Giro de Italia y bicampeón del mundo. Conoce las carreteras, las rampas y también las condiciones que suele encontrarse un ciclista en esta zona. Lo que cambia este sábado es el escenario. Alicante dejará de ser un lugar de entrenamiento para convertirse en uno de los grandes escenarios de la Vuelta.

Desde La Vila Joiosa, el pelotón se adentrará en el interior de la provincia por Finestrat y La Nucía antes de afrontar una sucesión de puertos y carreteras que llevará la carrera por buena parte de la montaña alicantina.

Polop, Callosa d’en Sarrià, Tàrbena, Parcent, Pego, la Vall de Gallinera, la Vall d’Alcalà, Gorga, Benilloba, Benasau, Alcoleja, Penàguila, Relleu o Sella serán algunos de los municipios por los que pasará una etapa que convertirá durante unas horas buena parte del interior de la provincia en una enorme fiesta del ciclismo.

El Miserat, de primera categoría, y Tudons, de segunda, serán dos de los momentos importantes de la jornada, que tendrá su punto culminante en el ascenso al Alto de Aitana.

La cima alicantina, una de las más reconocibles de la Vuelta, regresa al recorrido una década después y lo hace, además, en el año en el que se cumplen 25 años de su estreno en la carrera.

Y ahí estará la gran incógnita. Pogačar ya ha demostrado que no necesita esperar a los últimos kilómetros para atacar y que es capaz de imponer su ritmo incluso cuando sus rivales todavía tienen margen para responder.

Alicante, sin embargo, le plantea algo diferente, una etapa larga, una sucesión de puertos y más de 5.000 metros de desnivel en la que será necesario resistir desde el principio hasta el final.

La expectación será también extraordinaria en las carreteras. Miles de aficionados al ciclismo se echarán a las laderas de la montaña para seguir en directo la evolución de los corredores y tratar de ver de cerca a Pogačar, una de las figuras del deporte mundial y uno de los corredores que ya ha entrado en la historia del ciclismo por su palmarés y su forma de competir.

Para Alicante será también una jornada especial. La provincia, habitual punto de encuentro de los grandes equipos durante sus pretemporadas, tendrá durante unas horas sus carreteras como escenario de la etapa más dura de la historia de la Vuelta.

Y en el centro del escenario estará Pogačar, acostumbrado a ganar, a atacar y a dejar su marca allá donde compite. Con Aitana como escenario de una jornada mítica, el esloveno no querrá dejar pasar la oportunidad de volver a escribir su nombre en una etapa llamada a quedar para siempre en la historia de la Vuelta.