Alicante

Tras la salida de Raúl Ruiz, la plantilla del Hércules había quedado huérfana en su vestuario de referentes de Alicante, siempre necesarios para conectar al equipo con la realidad de la ciudad y la grada. El regreso de Carlos Mangada, siete años después de su marcha, y la recuperación de Nico Espinosa, tras siete meses de lesión, le han dado al nuevo proyecto una capa de alicantinismo que ilusiona a la hinchada, feliz de ver a algunos de los suyos defendiendo el escudo.

Carlos Mangada, tras un periplo por las canteras del Villarreal y del Espanyol, vuelve a su casa para tener un papel protagonista y demostrar "por qué he querido siempre vestir esta camiseta". El alicantino, de 22 años, fue el líder de su generación y la estrella de los equipos alevín y cadete.

Ahora, con un cometido algo más defensivo, quiere triunfar en su estadio. "Siempre hablé con mi padre que algún día quería vestir la camiseta del Hércules en el Rico Pérez. Es un orgullo. Todos los niños de Alicante quieren jugar en el Rico Pérez", explica el centrocampista, quien ha aceptado la oferta herculana seducido por el proyecto.

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"Voy a darlo todo para que el Hércules vuelva dónde tiene que estar", afirma Mangada, para el que el hecho de ser alicantino y herculano no supone una presión añadida. "Sé lo que hay y cómo es la gente. No hay ninguna presión, quiero darlo todo para llevar al Hércules donde se merece", añade.

El centrocampista está convencido de que le puede aportar al equipo "equilibrio, tranquilidad con el balón, seguridad e intensidad" y avala la llegada del lateral Javi Lancho, con el que coincidió en el filial del Espanyol.

"Es un jugador intenso y agresivo. Le daría un plus al equipo un plus muy bueno. Yo creo que tiene ganas de venir y ojalá pueda hacerlo", asegura el alicantino, quien no se ha mostrado preocupado por la falta de gol. "Se generan ocasiones y los goles van a llegar", garantiza.

Siete meses

Gran parte de la responsabilidad ofensiva del Hércules deberá recaer en Nico Espinosa, jugador desequilibrante y diferencial capaz de marcar, asistir y generar acciones de peligro. El alicantino reapareció este miércoles en Torrellano dejando atrás un calvario de lesiones y una operación que le ha tenido siete meses fuera del equipo. Nico dejó, como siempre, detalles y hasta un gol de penalti para cerrar el marcador (2-2).

"Su vuelta es la mejor noticia. Se le veía contento y va a aportar mucho al equipo por lo que he visto", afirma Mangada sobre su compañero, con el que no coincidió en la cantera.

También el técnico, Rubén Torrecilla, celebra su regreso. "Llevaba mucho tiempo de sufrimiento y trabajo. Es una persona excepcional y un profesional como la copa de un pino", afirma el entrenador, quien destaca que la recuperación del canterano es comparable a "tener un fichaje más, pero sabiendo que es de la casa y que le importa este escudo".

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A partir de ahora, el extremeño, que pide "prudencia" con Nico, pretende darle minutos poco a poco y no descarta su presencia en el estreno liguero ante el Espanyol B "si tiene chispa, ganas, está desequilibrante y psicológicamente no está mal". "Que no vaya nunca para atrás, siempre hacia adelante", sentencia.