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Liga nueva para el Elche. Tras una primera vuelta para enmarcar, el equipo ilicitano se ha caído en las últimas jornadas, más a nivel de resultados que de juego, y se prepara para afrontar un último tercio de competición trepidante.

Tras los resultados de la última jornada, el Elche desciende hasta la decimosexta plaza, la posición más baja de todo el campeonato, y se queda a un solo punto del descenso.

El equipo de Eder Sarabia suma 25 unidades, las mismas que logró en toda su última temporada en Primera, las mismas que el Rayo y una más que el Mallorca, conjunto que marca la zona de descenso y ante el que el Elche perdió en la primera vuelta (3-1).

Tras cerrar 2025 con dos exhibiciones como local ante el Girona (3-0) y el Rayo Vallecano (4-0), el nuevo año no le ha sentado bien al equipo, incapaz de ganar en los ocho partidos disputados —siete de Liga y uno de Copa—, en los que su nivel de juego ha sido muy irregular.

El desplome del Elche, que en las primeras jornadas del campeonato llegó a estar instalado en zona de competición europea, obedece a numerosos factores como las lesiones, el mayor conocimiento por parte de los rivales y la inestabilidad que generó el mercado de invierno.

Varios partidos, además, se han escapado por detalles, como ante el Sevilla, donde dejó escapar un 2-0 a su favor, o en Mestalla y frente al Levante, cuando cedió puntos en los últimos instantes.

En varios de estos encuentros, el propio entrenador admitió que su equipo había sido superado por los rivales y que fueron los "detalles" los que le impidieron obtener un mejor resultado.

Los rivales y las lesiones

A nadie se le escapa que el Elche sorprendió en las primeras jornadas por su forma atrevida y valiente de encarar los partidos. Los rivales han tomado nota y han estudiado fórmulas para desactivar al equipo ilicitano, como reconoció Sarabia recientemente. "Últimamente no saltan tanto a la presión sobre nuestro portero", dijo el técnico vasco.

También jugadores como Febas han captado la atención de los adversarios, que ya no permiten maniobrar con tanta libertad al centrocampista.

Las lesiones de jugadores importantes, como Rafa Mir, máximo goleador, André da Silva, Josan o Bigas, también han contribuido a debilitar al Elche en las dos áreas.

El mercado de invierno tampoco ayudó, sobre todo en su recta final. Los rumores de posibles salidas, confirmadas con las ventas de Álvaro Núñez y Rodri Mendoza, y las llegadas de varios jugadores trasladaron durante días el foco de atención del césped a los despachos y generaron un ruido que no ayudó al equipo.

Mejoría sin premio

A pesar de todos estos condicionantes, el Elche sigue muy vivo. Realizó en la última jornada un buen partido ante Osasuna, mejor que algunos de los que le dieron la victoria este mismo curso, y solo la actuación del portero rival y una mala noche de Álvaro Rodríguez en la definición le impidieron quebrar la mala racha.

El regreso de Matías Dituro, con el que el Elche no conoce la derrota en Liga, también ayudó a estabilizar el sistema defensivo y a cerrar la portería tras tres partidos consecutivos encajando tres goles y otros siete recibiendo al menos uno.

El viernes, el Elche visita San Mamés, un escenario imponente en el que ya sabe lo que es ganar, con el objetivo de acabar con la mala racha y volver a poner tierra de por medio con el descenso.

Para este partido, Sarabia ya podrá contar con casi todos sus efectivos, incluido el central austriaco David Affengruber, que se perdió la última jornada por sanción. A pesar de que la soga clasificatoria comienza a apretar, el técnico vasco, pese a su vehemencia habitual, mantiene la calma y confía en que el equipo dé un salto de calidad en cuanto los recién llegados completen su adaptación.

Basta con mirar la tabla para ver dónde están los otros dos equipos recién ascendidos —Oviedo, colista, y Levante, penúltimo— y recordar que la posición del Elche es la esperada para un novato, por lo que el equipo debe estar preparado para convivir con esa presión y abrazar la permanencia con sufrimiento.